Vanguardias Artísticas del Siglo XX: Orígenes, Características y Representantes

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Las Vanguardias: Tendencias y Características. Ramón Gómez de la Serna

Orígenes y Contexto Histórico

El término vanguardias surge en Francia durante los años de la Primera Guerra Mundial (1914-1918). Su origen está precisamente en el vocablo francés avant-garde, término de origen militar y político, que venía a reflejar el espíritu de lucha, de combate y de confrontación que el nuevo arte del siglo oponía frente al llamado arte decimonónico o académico. Se denominan vanguardias a los movimientos artísticos que se desarrollaron en esa época con voluntad de rebeldía frente a la concepción del arte basada en la imitación de la realidad.

Desde el principio, el arte vanguardista adquiere una impronta provocadora contra lo antiguo, lo naturalista o lo que se relacionara con el arte burgués. No será casualidad que todas las primeras manifestaciones de estos vanguardismos estén repletos de actos y gestos de impacto social, como expresión de un profundo rechazo a la llamada cultura burguesa. La Primera Guerra Mundial, como expresión del afán imperialista y del profundo fracaso de esa burguesía por conseguir la paz, será el periodo en que, junto a actitudes diversas de rechazo a la guerra, afloren todas estas manifestaciones artísticas extraordinarias con una versatilidad y agilidad desconocidas hasta entonces. Los llamados ismos se sucederán uno tras otro.

No es ninguna casualidad que el surgimiento de los vanguardismos artísticos y literarios esté relacionado íntimamente con el periodo de mayor intensidad social, ideológica, en definitiva histórica, del siglo XX: el periodo que va desde la Primera Guerra Mundial de 1914, con la radicalización de la sociedad en torno a dos nuevas ideologías (comunismo y fascismo), hasta el inicio de la Segunda Guerra Mundial en 1939. En esos 20 años cuajan las experiencias del nuevo arte: unas pasarán rápidamente, otras quedarán incorporadas al arte para siempre, pero la revolución de las formas y de los contenidos se producirá, sin duda, a partir de aquellas vanguardias. Las convulsiones de la época activan la militancia de la intelectualidad, cuyas posturas sirven de soporte cultural a las nuevas ideologías a través de manifiestos que fundan las diversas vanguardias.

España, aunque neutral en la Gran Guerra, sufre las convulsiones de la época: crisis de la guerra de Marruecos, aumento de la conflictividad social y de las exigencias nacionalistas y colapso económico. De esta forma, aumenta el descrédito de la Restauración, que provoca en 1923 el golpe de Estado de Miguel Primo de Rivera y la instauración de una dictadura.

Características Comunes de las Vanguardias

Pese a su variedad, los ismos comparten unos rasgos comunes:

  • Oposición a las manifestaciones artísticas y culturales anteriores.
  • Rechazo de la imitación de la realidad (antirrealismo). Creatividad y originalidad por encima de todo.
  • Rechazo del sentimentalismo y la subjetividad a favor del vitalismo y del juego.
  • Afán de originalidad, experimentación estética.
  • Voluntad de renovación y experimentación artística que lleva a la irracionalidad, elitismo, rebeldía, provocación, e intención lúdica (arte autosuficiente).

Las Vanguardias Europeas

Los movimientos de vanguardia se sucedieron con gran rapidez, aunque tuvieron desigual trascendencia.

  • Futurismo: Filippo Tommaso Marinetti, fundador del primer movimiento de vanguardia. Su Manifiesto Futurista (1909) propugna un rechazo radical del pasado, la atracción por las máquinas de reciente creación, el antisentimentalismo y la apología de la violencia. La nueva expresividad la consigue el futurismo mediante la destrucción de la sintaxis, la omisión de los signos de puntuación (sustituidos por los matemáticos) y la eliminación de imágenes convencionales.
  • Cubismo: Rompe con la perspectiva tradicional, yuxtaponiendo planos y representando las figuras con formas geométricas. En literatura, usa técnicas propias de la pintura, como la superposición de planos y diferentes tipografías. Destacan los caligramas de Apollinaire y las obras pictóricas de Picasso, Georges Braque o Juan Gris.
  • Expresionismo: Como el cubismo, se desarrolló vinculado a la pintura. Surgió en los países germánicos en 1905. Los temas se refieren a la angustia, el miedo, la opresión, el mundo moderno masificado e inhumano. Se caracteriza por el uso de imágenes intensas y violentas, la deformación de personajes y situaciones y la insistencia en el poder de lo irracional.
  • Dadaísmo: Fundado en 1916 por Tristan Tzara, cuestionó de forma radical los valores tradicionales establecidos, atacando los principios de la razón. Se caracteriza por la burla constante y el desprecio de todo lo aceptado tradicionalmente; su nihilismo, que los llevó a negarse a sí mismos; la búsqueda de la espontaneidad y la improvisación. Los artistas dadá se opusieron a cualquier convención y reclamaron para el arte la destrucción de las normas, la incoherencia y el valor de la intuición y el inconsciente.
  • Surrealismo: Puede dar sentido por sí solo al movimiento vanguardista. La capacidad imaginativa y la sugerencia de sus construcciones mentales significaron, sin duda, una verdadera revolución en el arte posterior (de hecho, es la única vanguardia que pervive). El surrealismo estuvo influido en sus orígenes por el dadaísmo. Pero si el dadá es un arte que propugna destruir, provocar el caos y aniquilar, el surrealismo construye de veras una concepción del arte y de la vida. Freud y sus teorías sobre el psicoanálisis ejercen una influencia decisiva en el movimiento. Sus teorías acerca del mundo autónomo de los sueños, de la capacidad automática de la psiquis, del profundo y oscuro mundo interior de la mente —el subconsciente o inconsciente— aparecen como reveladoras de una nueva naturaleza del arte humano. André Breton comienza a estudiar al psicoanalista vienés, y desarrollará un amplio caudal de conocimientos sobre dichas teorías. En 1924 publicó el Primer Manifiesto Surrealista. El movimiento pretende que el mundo interior aflore, sin intervención de la razón, ajeno a toda preocupación estética o moral.

Escritores surrealistas son Paul Éluard, Louis Aragon, Apollinaire o André Breton. Contó también con pintores como Dalí o Picasso, cineastas como Luis Buñuel y fotógrafos como Man Ray.

El surrealismo pretendía ser un movimiento de transformación vital, personal y social, sin limitarse al ámbito artístico. Para buscar un lenguaje en libertad, los surrealistas emplearon diversas técnicas: escritura automática (escribir sin premeditación) y cadáveres exquisitos (técnica gráfica o escrita que consiste en unir frases, palabras o imágenes de diferentes personas sin conocer lo escrito anteriormente).

Las Vanguardias en España

En el nacimiento y evolución de las vanguardias españolas hay que recordar el afán europeísta de la generación intelectual del 14 y la labor de algunos escritores, entre los que destaca Ramón Gómez de la Serna y su revista “Prometeo”. Precursores de las vanguardias son también Guillermo de Torre y Ortega y Gasset.

Las vanguardias hispánicas siguen a las europeas, pero aportan ciertas particularidades: conciencia artística plena y actitud menos radical y doctrinaria; recogen lo más valioso y peculiar de cada una de ellas y no reniegan del pasado ni de sus aportaciones artísticas, es decir, conjugan vanguardia y tradición.

  • Ultraísmo: Pretende crear una poética nueva, buscando nuevas interpretaciones, situaciones y objetos cotidianos. Fue un movimiento de breve vida debido a sus rasgos muy poco definidos: incorpora elementos de otros ismos, principalmente del dadaísmo, futurismo y cubismo. Rechazan lo sentimental y lo lógico y, al estilo del cubismo, presentan imágenes yuxtapuestas y fragmentarias.
  • Creacionismo: Se asentó en la literatura hispánica a través de la obra de Vicente Huidobro, Gerardo Diego o Juan Larrea. Huidobro concibió el creacionismo como un arte lírico nuevo que aboga por la creación de la realidad y no por su imitación; el poeta crea la realidad como haría Dios e inventa imágenes y palabras y, por consiguiente, en sus obras (Poemas árticos, Ciudadano del olvido y, especialmente, Altazor) exhibe una inusual creatividad y una gran capacidad para la invención de nuevas imágenes.

Ramón Gómez de la Serna (1888-1963)

Es el principal teórico e impulsor de las vanguardias en España, el verdadero animador de la cultura vanguardista española. En su revista “Prometeo” y en sus tertulias del Café de Pombo defiende las nuevas tendencias europeas, rompe con todas las convenciones gracias a su originalísima obra que configuró su propio ismo, el ramonismo, definido como la forma de entender y crear literatura que transciende los géneros y cuyas características son: visión fragmentaria de la realidad, cosificación y humanización, asociaciones insólitas y visión de la realidad desde un prisma personal y humorístico como consecuencia de identificar arte y juego.

Su ingente obra supone una renovación de todos los géneros literarios: teatro (Los medios seres y La corona de hierro), novela (variedad de temas y nuevas técnicas: El incongruente, El doctor inverosímil o El novelista), ramonismo (acumula anécdotas y datos curiosos: El alba, El circo, Goyescas y El rastro) y biografías (mezcla datos históricos con otros inventados. Destaca su autobiografía, Automoribundia).

Sin duda, su creación más alabada son las greguerías, textos breves en los que, partiendo de objetos o circunstancias cotidianas, se ofrecen asociaciones que no responden a la lógica de la realidad y que producen un efecto de sorpresa. Ramón reinterpreta la realidad cotidiana a través de asociaciones de imágenes líricas, metáforas ingeniosas y humorísticas, buscando la sorpresa del lector. Este impacto se busca con diversas técnicas: uso de recursos literarios clásicos (metáfora, símil, hipérbole,...); uso frecuente de paronomasia (uso de vocablos semejantes por significante, pero distintos por significado: “Un tumulto es un bulto que le suele salir a las multitudes”); reinterpretación humorística y original de refranes, juegos de palabras (“En la vida se pierden hasta los imperdibles”) o metonimias (“Las moscas son los únicos animales que leen los periódicos”).

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