Transformaciones en la España del Siglo XIX: Demografía, Industria y Política
1. Población y Agricultura en el Siglo XIX
1.1. El Crecimiento Demográfico
Crisis de subsistencia: Aquella que se basa en la agricultura o la ganadería con explotaciones, generalmente familiares, que solo alcanza para la alimentación y el vestido de la propia familia o grupo social y en la que no se producen excedentes que permitan el comercio. En caso de que se produzcan, estos son escasos y se destinan de forma inmediata al trueque con otras familias o grupos sociales.
El peso demográfico de la periferia se incrementó respecto a las regiones del interior. En Madrid, Cataluña y Murcia se produjo un mayor crecimiento poblacional.
1.2. Migraciones y Crecimiento Urbano
La concentración de la propiedad, las transformaciones técnicas de la agricultura, la mejora de los transportes y las expectativas de una vida mejor en otro lugar, animaron u obligaron a muchos campesinos a emigrar.
Los emigrantes se dirigieron hacia los núcleos urbanos como Madrid, Barcelona y Vizcaya. Y a finales del siglo XIX, muchos españoles emigraron a América Latina (Cuba, Argentina...).
1.3. La Reforma Agraria Liberal
Su objetivo era la disolución del Antiguo Régimen en el campo y la introducción de formas de propiedad y producción capitalistas. Se abolió el régimen señorial, se desvinculó la propiedad y se desamortizaron la mayoría de las tierras de la Iglesia, consolidando la propiedad privada de la tierra.
Una parte de las tierras fue comprada por burgueses o campesinos acomodados que tenían interés en cultivarlas y sacar un rendimiento de su inversión. Otra gran parte, permaneció en manos de sus antiguos propietarios, con una mentalidad rentista.
1.4. Un Escaso Desarrollo Agrario
La permanencia en el campo de mano de obra barata no estimuló la mecanización ni el aumento de la productividad. El resultado: bajos rendimientos y un escaso estímulo para el avance de la industrialización.
La estructura de la propiedad: en Extremadura, Castilla y Andalucía existían grandes latifundios, cuyos propietarios eran absentistas. En la Submeseta Norte y en Galicia, minifundios. Tan solo en algunas regiones, como Cataluña, Valencia, la cornisa cantábrica y La Rioja, la estructura de la propiedad resultaba más equilibrada.
En el siglo XIX, el cereal, producto de cultivo de la Meseta y Andalucía. En la zona Norte, patatas y, en Galicia, también maíz. En las regiones mediterráneas, el arroz y los cítricos. En Cataluña y La Rioja, la viticultura, y en Andalucía, el olivar. Las naranjas, el vino y el aceite de oliva eran los principales productos de exportación.
2. Los Inicios de la Industrialización
2.1. La Industrialización Española
Los principales factores que influyeron negativamente:
- Escasa capacidad de compra.
- Falta de inversiones.
- Problemas de transporte.
- Escasez de fuentes de energía.
- Posición alejada.
2.2. La Industria Textil
El primer sector productivo en España, como en Europa, fue el textil, esencialmente en Cataluña. En 1830, inició un proceso de mecanización instalando las máquinas de hilar que se utilizaban en Gran Bretaña, y en 1833, empezó a funcionar la primera máquina de vapor.
2.3. La Siderurgia
Los primeros altos hornos se instalaron en Andalucía. Contaban con mineral de hierro, pero debían alimentar los hornos con carbón vegetal, de escasa capacidad calorífica.
Asturias fue el siguiente centro siderúrgico. La calidad de su carbón no era muy alta, pero destacaba como zona más rica en este mineral. En el País Vasco, a partir de 1876, se consolidó la industria siderúrgica. Su éxito se basó en la creación de un eje comercial, donde se exportaba hierro bilbaíno, abundante y de gran calidad. Aparecieron nuevas empresas de construcción metalúrgica y naval.
Se creó un sector bancario que proporcionó apoyo financiero a la industria.
3. El Régimen de la Restauración Borbónica en España
El Reinado de Alfonso XII
- La pacificación del reino.
- La abolición de los privilegios forales vascos.
- El asentamiento de las nuevas bases políticas y la aprobación de la Constitución conservadora de 1876, con amplios poderes del rey (soberanía compartida, nombramiento de los ministros, jefatura del ejército...).
- El rey nombraba su gobierno y este convocaba enseguida elecciones a Cortes, recurriendo a la fraude electoral y a los caciques locales.
- La imposición de la ley municipal de 1877 que implantaba el centralismo administrativo y la designación de los alcaldes por el Gobierno.
La Regencia de María Cristina de Habsburgo
- La consolidación del turnismo o alternancia pacífica.
- Las reformas liberales de Sagasta, con la ampliación de derechos y liberdades: ley de asociaciones (1887), ley del jurado (1888), Código Civil (1889), y ley del sufragio universal masculino para mayores de veinticinco años (1890).
- El incremento de la industrialización.
- El desarrollo de las organizaciones obreras.
- El desastre de 1898.
- El inicio de los movimientos regionalistas y nacionalistas periféricos.
El Reinado Constitucional de Alfonso XIII
Situación de crisis del sistema de la Restauración:
- Intervenciones del monarca en los asuntos políticos y militares.
- La progresiva división y disputas internas en los partidos dinásticos.
- La creciente contestación política a las bases del sistema.
- El incremento de las reivindicaciones de los nacionalismos periféricos.
- El aumento de la conflictividad social, provocada por la creciente industrialización y la pobreza de obreros y jornaleros.
- El desarrollo de graves crisis políticas y sociales, como la Semana Trágica de Barcelona.
- La guerra de Marruecos y el incremento del papel del ejército.
4. La Galicia de los Caciques
Galicia, Tierra de Caciques
Unas pocas y poderosas familias, asociadas a los distintos partidos liberales gobernantes, ejercían y controlaban el poder político. Destacaron cuatro grandes caciques: dos del Partido Conservador (Bugallal y González Besada) y dos del Partido Liberal (Montero Ríos y Gasset).
La Lenta Transformación Económica
La agricultura siguió siendo la principal fuente de riqueza y en la que trabajaba la mayoría de la población. El campo gallego presentaba graves problemas relacionados con el régimen de propiedad (mantenimiento del sistema foral) y con las reducidas dimensiones de las explotaciones (minifundio).
Ante la pobreza, los campesinos emigraban a América.
A comienzos del siglo XX surgió un complejo movimiento de protesta, el agrarismo, que reclamaba la supresión de los contratos forales y la transformación de los campesinos foreiros en propietarios.
La industrialización fue muy lenta y afectó especialmente a las actividades relacionadas con la pesca. A partir de 1880 se instalaron numerosas conserveras de pescado. También tuvo importancia la construcción naval en Ferrol y Vigo, así como la producción hidroeléctrica.
La Emigración hacia América
Debido a la debilidad del desarrollo económico, desde 1860, miles de gallegos marcharon a América Latina. Desde América enviaban capitales a Galicia, y algunos retornaron enriquecidos (los indianos). Esos capitales sirvieron para construir numerosas escuelas, facilitaron la renovación agraria y adquirieron la propiedad de las tierras que trabajaba la familia como foreiros.
La Debilidad de las Fuerzas Opositoras
El peso del caciquismo, el atraso económico y la escasa industrialización hicieron que las fuerzas opositoras a la monarquía conservadora de la Restauración borbónica fuesen minoritarias. El movimiento obrero solo tuvo importancia en determinadas ciudades.
Los republicanos, vinculados con las clases medias urbanas (abogados, médicos, funcionarios, comerciantes...), estaban divididos (federales, progresistas...). Tenían importancia en algunos núcleos como Pontevedra o A Coruña, contando además con líderes de fuerte carisma popular (Pérez Costales, el médico Rodríguez, Moreno Barcia, Lens, Martínez Fontenla, los Casares...). A los republicanos federales se les debe la primera formulación del autogobierno de Galicia, reflejada en el Proyecto de Constitución para el futuro Estado Galaico (1883).
A partir de 1880 surgió el movimiento regionalista.
5. Regionalismo y Nacionalismos Periféricos en España
En la segunda mitad del siglo XIX surgieron en Cataluña, País Vasco y Galicia movimientos culturales y políticos que reivindicaron para sus territorios una especificidad diferenciada, basada en la lengua y la historia, y la creación de un autogobierno. Las primeras manifestaciones están unidas al resurgimiento cultural de la lengua propia y a las demandas de descentralización del poder en las regiones (regionalismo), frente al Estado centralista y uniformizador. Posteriormente, estas posturas evolucionaron hacia la defensa de la propia comunidad como nación diferenciada de la española (nacionalismo periférico).
El Catalanismo
Es el movimiento cultural y político de defensa de los intereses y particularidades de Cataluña. Su origen está en la existencia de un sentimiento diferencial, basado en la lengua y en las peculiaridades culturales y económicas catalanas, desde la recuperación de la lengua (Renaixença) hasta la demanda del autogobierno y la independencia. Inicialmente, reivindicó la descentralización y la autonomía de la región (regionalismo catalán). Después, defienden que Cataluña es una nación que tiene derecho a su autogobierno (nacionalismo catalán).