San Agustín, Imperio Romano y la Iglesia Primitiva: Historia y Doctrina

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San Agustín de Hipona: Vida y Conversión

Agustín de Hipona, nacido en Tagaste el 13 de noviembre de 354 y fallecido el 28 de agosto de 430, fue hijo de Patricio y Mónica. Estudió en Madaura y Cartago, especializándose en gramática y retórica. Inicialmente, cuestionó algunos puntos del cristianismo. Desde joven, vivió con una mujer con quien tuvo un hijo llamado Adeodato. Tras varios años de relación, se separó de ella.

A los 32 años, comenzó una nueva etapa. Su encuentro en Milán con el obispo Ambrosio le hizo revisar sus convicciones. Empezó a asistir como catecúmeno a las celebraciones litúrgicas de Ambrosio y se convirtió al cristianismo en el año 387, a la edad de 33 años. Ese mismo año, emprendió el regreso a África con su madre, pero Mónica murió en el camino. En 391, viajó a Hipona, fue ordenado sacerdote y fundó un monasterio. En 396, fue consagrado obispo de Hipona.

El Imperio Romano y la División

El Imperio Romano de Occidente fue la parte occidental del Imperio romano, tras su división en Occidente y Oriente. Esta división se inició con la tetrarquía del emperador Diocleciano (284-305) y se efectuó de forma definitiva por el emperador Teodosio I (379-395), quien lo repartió entre sus dos hijos: Arcadio recibió el Imperio de Oriente y Honorio el de Occidente.

Durante el siglo IV, comenzaron las migraciones de los pueblos orientales hacia occidente. En el año 410, tuvo lugar la toma y saqueo de Roma. Surgió también el problema de las herejías, interpretaciones erróneas de la doctrina cristiana que cuestionaban aspectos de la figura y personalidad de Cristo.

Edicto de Milán y Edicto de Tesalónica

El Edicto de Milán, promulgado en Milán en el año 313, estableció la libertad de religión en el Imperio romano, poniendo fin a las persecuciones contra los cristianos. Fue firmado por Constantino I el Grande y Licinio, dirigentes de los imperios romanos de Occidente y Oriente, respectivamente.

El Edicto de Tesalónica, también conocido como "Cunctos Populos", fue decretado por el emperador romano Teodosio el 28 de febrero del año 380. Mediante este edicto, el catolicismo se convirtió en la religión oficial del Imperio romano.

Herejías y Concilios

Las herejías son interpretaciones erróneas de la doctrina cristiana. A lo largo de los siglos IV y V, se vivió un período de dura polémica sobre la figura de Jesús.

  • Concilio de Nicea (325): Condenó la doctrina de Arrio, que afirmaba que Jesucristo no era igual al Padre, sino inferior.
  • Concilio de Constantinopla (381): Se fijó la formulación del credo que ha llegado hasta nuestros días.
  • Concilio de Éfeso (431): Afirmó que Cristo era Dios y que María era madre de Dios.
  • Concilio de Calcedonia (451): Condenó la teoría de Eutiques, que afirmaba que la naturaleza divina de Cristo anuló su naturaleza humana. El concilio afirmó que Cristo era Dios y verdadero hombre.

Los Padres de la Iglesia

La Iglesia encontró en los primeros siglos creyentes que han sido considerados los Padres de la Iglesia. Eran casi todos obispos y han influido notablemente en la doctrina y espiritualidad cristiana, defendiendo a los más necesitados.

Padres de la Iglesia en Oriente:

  • San Atanasio: Gran defensor de la tesis del Concilio de Nicea.
  • San Basilio: Autor de las primeras reglas monásticas y defensor de una iglesia pobre.
  • San Juan Crisóstomo: Gran predicador que reformó las costumbres de los clérigos y criticó los excesos de la corte.

Padres de la Iglesia en Occidente:

  • San Jerónimo: Estudioso de la Biblia, autor de la Vulgata.
  • San Ambrosio de Milán: Excelente orador, poeta, músico, defendió la independencia de la iglesia frente al emperador.
  • San Agustín: Uno de los pilares fundamentales de la reflexión teológica cristiana.

Osio de Córdoba presidió el Concilio de Nicea y fue un gran defensor de la fe católica frente al arrianismo.

El Arte Paleocristiano y Bizantino

El arte Paleocristiano y Bizantino:

La Basílica:

Era la sede de los tribunales, con dimensiones para albergar a muchas personas. Constaba de tres o cinco naves longitudinales separadas por columnas. La cabecera tenía un ábside abovedado que albergaba el altar.

Ejemplos de basílicas son:

  • Santa María la Mayor
  • Parenzo

El Mosaico:

Obras artísticas hechas con piezas de diversos materiales o colores, encajadas o pegadas a una superficie para formar un dibujo. Servían para decorar las paredes y suelos de las grandes basílicas.

Ejemplos de mosaicos son:

  • San Vital
  • San Apolinar

Iglesia y Poder Temporal

Iglesia y poder temporal:

Poder y autoridad en la Iglesia:

En la Iglesia primitiva existían diversos ministerios que evolucionaron y se adaptaron a las circunstancias históricas. En esta época no había conflictos de competencias con las autoridades del Estado.

La influencia del Imperio romano sobre las estructuras de gobierno de la Iglesia fue muy fuerte durante el siglo IV. El Estado otorgó a la Iglesia múltiples beneficios y privilegios.

Con Carlomagno (siglo IX), el papa y el emperador trataron de gobernar dividiéndose los poderes, pero hubo múltiples injerencias de un poder en el campo del otro.

El papa Gregorio VII (siglo XI) se esforzó en liberar a la Iglesia de la dependencia del poder temporal.

Con el Vaticano II (siglo XX), se inició una descentralización en el gobierno de la Iglesia:

  • Conferencias episcopales
  • Participación de los laicos en tareas del gobierno

Una Comunidad de Hermanos

Una comunidad de Hermanos:

La Iglesia, comunidad de hermanos:

Jesús no solo reunió a un grupo de discípulos, sino que les habló de que debían considerarse como hermanos y vivir unidos. Tras la muerte de Jesús, los cristianos formaron comunidades donde todos se consideraban hermanos.

De estructura jerárquica:

Jesús eligió a doce discípulos, a quienes envió a anunciar el evangelio y les invistió de autoridad. De entre todos, eligió a Pedro como la piedra de su Iglesia.

El papa posee los mismos poderes que Pedro y es el máximo representante de la Iglesia. Tiene la misma función que tuvo Pedro:

  • Mantener la unidad de todos los cristianos del mundo.
  • Animar y sostener a los obispos en su tarea.

Los sucesores de los apóstoles son los obispos, quienes asumen la responsabilidad que tenían el resto de apóstoles:

  • Enseñar y transmitir el mensaje del evangelio.
  • Presidir las celebraciones litúrgicas, en especial la eucaristía.
  • Encargarse del gobierno de la comunidad atendiendo a sus problemas.

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