El Reinado de Isabel II de España (1843-1868): Etapas, Reformas y Caída

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El Reinado de Isabel II (1843-1868): Un Periodo de Transformaciones y Conflictos

Tras el golpe de Narváez, Isabel II fue nombrada reina con tan solo 13 años. Su reinado se divide en tres fases principales:

1. La Década Moderada (1844-1854)

Durante este periodo, Narváez ejerció como jefe de Gobierno. La obra de los moderados se centró en:

  • Constitución de 1845: De carácter moderado, establecía:
    • Soberanía compartida entre el Rey y las Cortes.
    • Cortes bicamerales: Congreso de los Diputados (sufragio censitario) y Senado (vitalicio, de designación real).
    • Religión católica como oficial y única permitida.
    • Supresión de la Milicia Nacional.
    • Limitación de la libertad de prensa, expresión y reunión.
  • Creación de la Guardia Civil y elaboración del Código Penal.
  • Reforma fiscal: Sustitución de la imposición del Antiguo Régimen por impuestos directos e indirectos.
  • Concordato con la Iglesia (1851).
  • Política de obras públicas para facilitar el desarrollo industrial y urbano.
  • Política centralista: Control de la vida política de provincias, ciudades y pueblos desde el gobierno central.

2. El Bienio Progresista (1854-1856)

La tensión política y social culminó en el pronunciamiento de 1854 (la Vicalvarada), liderado por el general O'Donnell en Vicálvaro, mientras Cánovas del Castillo redactaba el Manifiesto de Manzanares. Se produjeron levantamientos en otras ciudades. Ante esta situación, la reina llamó nuevamente a Espartero para gobernar. Se restableció la Constitución de 1837, la ley municipal y los derechos y libertades.

Los logros más destacados de este periodo fueron:

  1. Desamortización civil de Madoz (1855): Afectó a los bienes y tierras de los municipios ("propios, comunes y baldíos": montes, dehesas, etc.) y reactivó la desamortización de los bienes del clero y órdenes religiosas. Se vendieron en metálico a particulares con el objetivo de financiar el plan de ferrocarriles y reducir la deuda pública.
  2. Ley General de Ferrocarriles (1855): El Estado se convirtió en el principal impulsor de la construcción de tendidos ferroviarios.
  3. Ley de Bancos y Sociedades de Crédito: Fundamental para organizar un sistema bancario moderno y canalizar las inversiones de capital extranjero. El Banco de España se consolidó como el único emisor de moneda.
  4. Se elaboró una Constitución (non nata) que no llegó a promulgarse.

Sin embargo, los altos precios agrarios generaron revueltas y las primeras huelgas, lo que llevó a la reina a llamar de nuevo a Narváez.

3. El Fin del Reinado de Isabel II (1856-1868)

Esta etapa se caracterizó por la alternancia en el poder del Partido Moderado de Narváez (1856-1858) y la Unión Liberal del general O'Donnell (1858-1863). Esta dinámica excluyó a progresistas y demócratas, generando descontento y oposición.

Se realizó una reforma educativa que dividió la enseñanza en tres niveles: primaria (ayuntamientos), secundaria y universitaria. También se reactivó la participación de España en la política colonial internacional, buscando recuperar prestigio, con intervenciones militares en Marruecos, México e Indochina.

En 1863, Narváez volvió al poder, enfrentando una fuerte oposición popular y estudiantil, especialmente tras la represión de la Noche de San Daniel (protestas por la expulsión del profesor Emilio Castelar de su cátedra). En 1865, la reina volvió a llamar a O'Donnell.

En 1866, se produjo la sublevación de los sargentos del cuartel de San Gil, duramente reprimida por Narváez y O'Donnell (40 fusilamientos, cierre de periódicos y destierro de demócratas y progresistas). La mala situación económica agravó el descontento popular.

Progresistas y demócratas firmaron el Pacto de Ostende (Bélgica) en 1866, al que se unieron los unionistas con el general Serrano, comprometiéndose a acabar con la monarquía de Isabel II. Finalmente, el pronunciamiento del almirante Topete en Cádiz en 1868 (la Revolución Gloriosa) destronó a Isabel II, quien se exilió en París.

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