Reflexiones sobre las Tentaciones de Jesús y los Sacramentos: Implicaciones para la Vida Cristiana

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Las Tentaciones de Jesús en el Desierto: Una Lucha Interior

Tras ser bautizado por Juan Bautista, Jesús se retira al desierto, dedicándose al ayuno y la oración. Este acto evoca los 40 años de Israel en el desierto y nuestro tiempo de Cuaresma. Allí, Jesús enfrenta tres tentaciones, experimentando una lucha interior respecto a su misión. Este descenso a los desvíos humanos representa un recorrido por la historia de la humanidad, con el propósito de levantar al hombre caído. Jesús se presenta como el nuevo Adán, adentrándose en el drama de la existencia humana para rescatar lo perdido. En el núcleo de estas tentaciones, se revela lo que verdaderamente importa y proporciona felicidad en la vida: la presencia de Dios. Apartar a Dios de la vida es la tentación de las tentaciones.

Las Tres Tentaciones

  1. La Abundancia de Bienes Materiales

    La primera tentación se presenta con la frase: "Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en panes". Se trata de una invitación a usar su poder divino para satisfacer necesidades materiales. El pan es esencial para la vida, pero su satisfacción genera un placer natural. Jesús no condena esto, pero hay otra frase similar que dice: "Si eres Hijo de Dios, baja de la cruz". Aquí se intenta poner a prueba a Jesús para que demostrara el grado de evidencia de quien decía ser, es una prueba de la existencia de Dios a petición del tentador. La gran duda de muchas personas es que si Dios es bueno porqué no se acaba el hambre en el mundo. A lo que éste en su día contestó: "No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que procede de la boca de Dios". Jesús rechaza algo que en sí no es malo, pero se trata de vivir un amor que vaya más allá del amor propio y de la satisfacción que producen cosas buenas. Y rechaza decir que esas realidades sean malas aunque deben someterse a un amor superior.

  2. El Poder y la Confianza

    La segunda tentación dice: "Si eres hijo de Dios, tírate del alero del templo porque tus ángeles te cogerán en volandas". Esta escena, enmarcada en el Templo de Jerusalén, muestra al Diablo como un conocedor de las Escrituras. Aquí se puede ver cuando Jesús acepta la muerte, pero dejando que se cumpliera todo lo que Él había pedido. Jesús sabe que quien sigue la voluntad de Dios siempre tendrá detrás, a pesar de lo imposible de la situación, al Padre bondadoso que jamás aparta su protección de sus criaturas, incluso en las situaciones límite, aunque creamos estar solos.

  3. El Éxito

    En la tercera tentación, el Diablo lleva a Jesús a un monte alto, mostrándole todos los reinos de la tierra y la posibilidad de un dominio absoluto. El poder que solo tiene en cuenta a Dios es el verdadero poder salvador del poder y del bienestar. El poder busca más poder y además la fama y el éxito. La verdadera fama y el verdadero poder residen en ser amado por aquellos que te rodean sin olvidarse del infinito amor que Dios nos tiene y lo importante que somos cada uno de nosotros para Él. Frente al deseo del poder estaba el deseo de servicio.

Los Sacramentos: Signos de la Gracia Divina

¿Qué es un sacramento? Un sacramento es un signo sensible de un efecto interior y espiritual.

  • El Bautismo

    El Bautismo es el sacramento de la Redención, que nos permite morir al pecado y resucitar a la vida sobrenatural de la gracia. Instituido por Jesucristo, nos hace sus discípulos y nos regenera a la vida de la gracia mediante el agua natural y la invocación de las tres Personas divinas. El Bautismo es el fundamento de toda la vida cristiana, el nacimiento a la vida nueva, por la cual el hombre es hecho hijo adoptivo del Padre, miembro de Cristo y templo del Espíritu Santo. Sus efectos son:

    • Borrar el pecado original: Perdona el pecado original y todos los pecados personales.
    • Infundir la gracia santificante: Otorga la participación en la naturaleza divina.
    • Conferir carácter sacramental.
    • Incorporar a Jesucristo.
    • Incorporar a la Iglesia: Es necesario estar bautizado para recibir cualquier otro sacramento. Implica la incorporación a la Iglesia, Cuerpo de Cristo, y la participación del sacerdocio de Cristo.
  • La Eucaristía

    La Eucaristía es la obra de la salvación realizada por la vida, muerte y resurrección de Cristo, presente en la acción litúrgica. La comunión sustenta la vida espiritual como el alimento material mantiene la vida del cuerpo. Los frutos de la comunión sacramental son:

    • Unión con Cristo.
    • Aumento de la gracia y las virtudes en quien comulga dignamente.
    • Alejamiento del pecado.
    • Fortalecimiento de la unidad de la Iglesia, Cuerpo Místico de Cristo.
    • Cristo otorga en la Eucaristía la promesa de la gloria futura.

    Las disposiciones para recibir dignamente a Cristo son:

    • Estar en gracia de Dios, es decir, limpio de pecados.
    • Guardar el ayuno eucarístico: no comer ni beber nada una hora antes de comulgar.
    • Saber a quién se recibe, Cristo, para corresponder al deseo de Jesús.
  • El Matrimonio

    El Matrimonio es sagrado por su naturaleza, y los esposos son colaboradores que participan del poder divino de dar vida. El matrimonio entre cristianos es imagen de la unión de Jesucristo y su esposa, la Iglesia. Entre cristianos, solo hay un verdadero matrimonio: el que Jesucristo santificó y elevó a la dignidad de sacramento. Ningún católico puede contraer matrimonio civil, ya que no sería válido. Entre católicos, solo es válido el matrimonio-sacramento contraído en la Iglesia.

    Unidad significa que el matrimonio es la unión de un solo hombre con una sola mujer. Indisolubilidad implica que el vínculo conyugal no puede romperse jamás. El divorcio es inválido; no cabe dentro del matrimonio. Sí existe la nulidad matrimonial en tanto que haya causa. Dios quiere que sea así por el bien de los hijos, por el bien, la felicidad y la seguridad de los esposos, especialmente de la mujer, y por el bien de toda la sociedad humana. La humanidad se compone de familias, y cuanto más sólidas y estables sean, mayor será el orden y el bienestar de la sociedad y de los individuos. Pero, sobre todo, por la fidelidad de la Iglesia. Los ministros del sacramento son los mismos contrayentes, y debe celebrarse ante dos testigos, de lo contrario, será inválido. El modelo de familia es la Sagrada Familia de Nazaret.

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