Promoción de la Salud y Prevención de Accidentes en la Infancia
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1. La Salud y la Autonomía en la Salud
¿Qué es la Salud?
Es el completo estado de bienestar físico, mental y social, y no solo la ausencia de infecciones o enfermedades.
En la salud individual intervienen 5 componentes:
- Socializador: capacidad de relacionarse con los demás.
- Intelectual: capacidad cognitiva y habilidad para aprender, pensar y tomar decisiones.
- Físico: la estructura y el funcionamiento del cuerpo.
- Ético: las normas morales que rigen la conducta.
- Emocional: capacidad de reconocer y expresar adecuadamente sentimientos y necesidades.
1.2 Determinantes de la Salud
Son todos los factores que influyen en el grado de salud, tanto a nivel individual como comunitario. Hay 4 determinantes básicos:
- a) Estilo de vida: 43%
- b) Biología humana: 27%
- c) Medioambiente: 19%
- d) Sistema sanitario: 11%
1.3 Indicadores de la Salud
Son parámetros que se estudian para determinar el estado de salud de una población. Algunos son:
- Esperanza de vida: lo que se espera que una persona va a vivir.
- Mortalidad: las causas que provocan la muerte. Enfermedades crónicas, de transmisión sexual, causas externas, consumo de alcohol, tabaco, etc.
- Morbilidad: las personas que tienen la misma enfermedad. Proporciona información sobre altas hospitalarias y grupos diagnosticados.
- Incapacidad y salud progresiva: estudio de las personas que están incapacitadas para hacer actividades sociales, la incapacidad permanente o temporal de la actividad como un indicador de percepción subjetiva de salud.
- Salud materno-infantil: la salud de la madre y el niño. La mortalidad infantil, perinatal, los nacimientos según la edad de la madre, la lactancia materna, la interrupción voluntaria del embarazo.
- Hábitos y estilo de vida relacionados con la salud: presenta datos referentes al consumo de tabaco, alcohol y drogas, práctica de actividad física, la obesidad, la dieta alimentaria, etc.
2. La Promoción de la Salud en los Centros Infantiles
La promoción de la salud comprende todo el conjunto de las actuaciones destinadas a procurar un impacto en la salud individual y colectiva de la población.
La promoción de la salud durante la infancia es prioritaria ya que:
- Los niños necesitan una atención especial de salud.
- Un buen nivel de salud favorece un buen crecimiento y un desarrollo sano.
- Los hábitos de salud que aprenden en esta etapa se mantienen a futuro.
Deben haber medidas que aseguren un desarrollo saludable, por tanto, los centros de atención a la infancia deberán tener:
- Entornos seguros donde el niño pueda desenvolverse con seguridad.
- Contenidos de educación para la salud, para que los niños adopten hábitos saludables que utilizarán más adelante.
- Recursos y protocolos de atención a las necesidades de la salud de los niños.
2.1 Los Centros Infantiles, Espacios Seguros
Deben ser entornos seguros para garantizar que los niños interactúen sin riesgo.
La seguridad debe extenderse a espacios abiertos, como el patio, o fuera del centro, como parques, piscinas, etc.
2.2 Educadores como Agentes de Educación para la Salud
La educación para la salud incluye las actuaciones de formación, concienciación y capacitación para que los niños interioricen conocimientos y hábitos sobre su propia salud y la de los demás. Las materias en materia de educación para la salud en educación infantil están destinadas a:
- La atención de las necesidades básicas (alimentación, higiene, etc.) y el progreso de la autonomía personal.
- La adopción de hábitos saludables.
- La promoción de un desarrollo equilibrado en los planos emocional, afectivo y social.
Los educadores son agentes de primer orden de educación para la salud.
La intervención de los educadores en materia de educación para la salud se lleva a cabo durante todo el proceso educativo, participarán:
- En la planificación de actividades educativas de atención a las necesidades básicas y de adquisición de hábitos de autonomía personal.
- En la organización de los espacios y recursos de la intervención.
- En la realización de actividades de atención a las necesidades básicas.
- En la intervención en situaciones de especial dificultad.
- En la evaluación del proceso y los resultados de la intervención.
3. Prevención de Accidentes en la Etapa Infantil
Como a los niños les gusta explorar y descubrir por sí solos, no tienen plena conciencia del peligro. Los accidentes son muy comunes durante los primeros años de vida.
3.1 Accidentes más Frecuentes durante la Infancia
- Caídas: ya sean al mismo nivel (suelos mojados) o a distinto nivel (caer por unas escaleras).
- Cortes y heridas: mal uso de objetos cortantes o punzantes.
- Atragantamientos: sobre todo al introducirse piezas pequeñas en la boca o también causado por alimentos.
- Ahogamientos: pueden ocurrir en la bañera. Nunca se debe dejar solos a los menores jugando en lugares con agua.
- Intoxicación: los más comunes son con productos de limpieza o medicamentos que quedan al alcance de los niños.
- Quemaduras: debidas a la exposición prolongada al sol o a derrames de líquidos calientes.
- Picaduras: de insectos, abejas en salidas o excursiones al aire libre.
En los centros infantiles, los accidentes más comunes son caídas y atragantamientos, y por tanto, se deben tomar las medidas necesarias para evitarlos.
3.2 Medidas de Prevención
La prevención de accidentes pasa por la combinación de 2 medidas: 1) La creación de entornos seguros (suelo especial). 2) La intervención educativa destinada a favorecer la mayor autonomía posible con el máximo de seguridad.
Creación de Entornos Seguros. Algunas medidas son:
- Dimensiones de escaleras en cuanto a la longitud y profundidad para evitar caídas.
- Altura de las barandillas y separación de barrotes para evitar atrapamientos.
- Evitar el uso de superficies rugosas, duras o agresivas.
- Altura y practicabilidad de las ventanas, inaccesibles para los niños.
- Aseos con visibilidad posible desde el aula.
- Patios con bordillos redondeados, separación de zonas de juego y superficies blandas en zonas de juegos motrices.
- Vallas de protección en las zonas de columpios.
- Accesos seguros al centro para evitar accidentes de tráfico.
Los entornos seguros adoptan precauciones para reducir el riesgo de accidente.
- Asegurarse de que los útiles (lápices, plastilina, etc.) no estén hechos con materiales tóxicos.
- Asegurarse de que los suelos no estén mojados ni sean resbaladizos.
- Asegurarse de que el mobiliario tenga puntas redondeadas.
- No dejar objetos cortopunzantes al alcance de los niños.
- Asegurarse de que las baldosas, colgadores y pomos estén en buen estado de mantenimiento.
- Procurar que haya buena iluminación.
- Almacenar productos tóxicos en sitios seguros y bajo llave.
- Poner sistemas antiatrapamiento en puertas.
- Asegurarse de que las instalaciones del patio estén en buen estado.
- Asegurarse de que los juguetes y otros materiales de juego estén en buen estado.
Medidas educativas. Algunas en centros de educación infantil son:
- Enseñar a subir y bajar correctamente las escaleras.
- Enseñar el manejo correcto de útiles que pueden provocar daños (tijeras).
- Acostumbrar a los niños a masticar muy bien para evitar atragantarse.
- No dejar que jueguen con bolsas de plástico, ya que puede provocar asfixia.
- Enseñar a respetar semáforos y pasos de peatones. Hacer caminar por las aceras.
- Enseñar a asegurarse de que no hay peligro antes de cruzar la calle.
- Utilizar protección adecuada cuando hagan actividades riesgosas.
3.3 Protocolos en Caso de Accidente en Centros de Atención a la Infancia
Las actuaciones dependen del tipo de accidente y de la gravedad:
- Accidente leve: (por ejemplo, pequeñas heridas, cortes, quemaduras) se aplicarán las curas necesarias con el material del botiquín. No es necesario avisar a la familia, pero sí comunicar la incidencia.
- Accidente de mayor gravedad: avisar a la familia y llevar al niño al centro de salud o llamar al 112.
- Una emergencia: (por ejemplo, un atragantamiento no resuelto, una intoxicación) llamar al 112 y seguir las indicaciones. También se avisará a las familias.
4. Las Enfermedades Infantiles más Habituales
4.1 Signos de Alarma
Alertan de la posible existencia de una enfermedad. Es importante que el educador aprenda a identificarlos para saber actuar. Los signos de alarma de enfermedad son la fiebre, los vómitos y los exantemas.
FIEBRE: Es el signo de alarma más frecuente e informa de la existencia de una infección. Cuando se sospecha que un niño tiene fiebre, lo primero es tomarle la temperatura con un termómetro. Si se confirma que tiene fiebre, avisar a los familiares para que se pasen a recogerlo.
TEMPERATURA | VALORACIÓN |
---|---|
Alrededor de 36,5 grados | Normal |
Entre 37 y 37.5 ºC | Febrícula |
Entre 37,5 y 39 ºC | Fiebre |
A partir de los 39 ºC | Fiebre alta |
VÓMITOS: Pueden tener diferentes causas. Es importante identificar los que son consecuencia de una infección. El vómito suele ir acompañado de otros síntomas como náuseas, fiebre o diarreas, y después de vomitar no aparece la sensación de bienestar, sino que el niño se siente agotado y pálido. Se avisará a los padres para que recojan al niño.
EXANTEMAS: Son erupciones cutáneas que tienen forma de placas eritematosas y color púrpura o rojizo. Se deben generalmente a una enfermedad infecciosa, en la mayor parte de los casos de origen vírico. Si hay exantemas, se debe separar al niño del grupo y contactar con las familias para recogerlo.
4.2 Protocolos de Salud en Centros Infantiles
Forman parte de sus normas de organización y funcionamiento. Estos protocolos los establece el centro. Suelen redactarse protocolos sobre:
1) Actuación ante la detección de una enfermedad. El protocolo más habitual se activa cuando un niño se encuentra mal.
Este protocolo debe establecer con respecto a: Cómo avisar a la familia, cuándo pedir ayuda sanitaria y qué medidas adoptar mientras se espera la llegada de la familia o los servicios sanitarios.
2) Protocolo de prevención de contagios. Se establecen unas normas para las familias sobre cuándo no deben llevar a sus hijos al centro.
- Se da una lista de enfermedades con las cuales los niños no deben acudir al centro, que son: fiebre, exantemas, diarrea líquida o con sangre, conjuntivitis, etc.
- Se concreta el periodo mínimo de no asistencia para una lista de enfermedades infecciosas.
3) Protocolo de administración de medicación. Nunca administrar ningún tipo de medicamento si no está expresamente prescrito. Se suele pedir a la familia una copia de la hoja de medicación y con esta información se garantiza que no se produzcan errores en la administración de medicamentos.
En el momento de administrar la medicación en un niño pequeño se recomienda seguir una serie de pautas:
- Supositorio: colocar al bebé boca arriba para que vea la cara de la persona que le administra para que no se asuste.
- Gotas en el ojo: poner al niño boca arriba, se le abre el ojo con una mano y con la otra se le ponen las gotas.
- Suero en la nariz: es necesario conseguir que no muevan las manos, mantener la calma y poner las gotas en cada orificio nasal.
- Jarabe: preferible hacerlo con una jeringa.
4) Protocolos para situaciones especiales de salud
- Niños con enfermedades o problemas de salud crónicos que requieren atenciones específicas o administración regular de medicación.
- Niños con enfermedades o problemas de salud que se pueden manifestar en forma de crisis o brotes: asma, epilepsia, etc.
- Niños con discapacidad cuya afectación requiere atención especial.
- Niños que requieren transitoriamente atenciones específicas.
En todos los casos es importante la coordinación con la familia, que debe proporcionar al centro información precisa sobre:
- La patología concreta y las necesidades de atención sanitaria del niño, indicando los síntomas y las situaciones de riesgo que pueden presentarse.
- Las medidas de control y actuaciones sanitarias que se han de llevar a cabo, por ejemplo, medicamentos que hay que administrar.
- La autorización para que el personal indicado pueda realizar las intervenciones indicadas o la administración de la medicación.
Con esta información, el centro rellenará una ficha de salud.
4.3 Enfermedades más Comunes en la Etapa Infantil
Las enfermedades transmisibles o infecciosas son aquellas que se contagian de una persona a otra debido a la transmisión del agente patógeno.
La transmisión de la enfermedad puede ser por:
- Contagio directo, es decir, de una persona a otra (contacto con heridas, secreciones, gotas de Fluge, etc.).
- Contagio indirecto: el agente patógeno pasa de la persona enferma a un medio como agua, objetos, insectos, etc.
Enfermedades exantemáticas: son aquellas que se caracterizan por presentar exantemas. Los exantemas suelen estar provocados por enfermedades víricas, aunque hay otras causas.
- Mácula o mancha de piel.
- Pápula: pequeña, sólida y elevada.
- Vesícula: lesión de la piel que contiene líquido en su interior y que al romperse forma una costra.
Sarampión: Contagio directo del virus por gotas de Flugge. 1ª etapa: fiebre, mocos, tos. 2ª etapa: erupción muscular y papulosa en la cara y detrás de las orejas, sin picor. Aparecen puntitos blancos en las encías y en el interior de las mejillas. Para prevenir, vacunarse (inmunidad para toda la vida). No hay tratamiento específico, solo para paliar la fiebre y la tos.
Rubeola: Contagio directo del virus por gotas de Flugge. Fiebre baja, catarro nasal con estornudos y conjuntivitis poco intensa, inflamación de los ganglios linfáticos de detrás de las orejas y de la nuca, dolor de cuello y cabeza. La erupción comienza detrás de las orejas, la cara y se extiende por el resto del cuerpo, sin picor. Vacuna (inmunidad para toda la vida). Evitar el contacto con mujeres embarazadas, ya que si se contagia puede provocar malformaciones al feto.
Varicela: Contacto directo con las vesículas que contienen altas concentraciones del virus. También por gotas de Flugge. Fiebre súbita, erupción de vesículas por todo el cuerpo que al secarse forman costras. Vacuna sólo a partir de los doce años para los no vacunados y que no han pasado la enfermedad. Es la más frecuente. El picor hace que se rasquen y pueden quedar cicatrices en la piel.
Exantema súbito: No se conoce la vía de transmisión del virus. Fiebre alta. Al disminuir, aparece un sarpullido rosado que comienza por el tronco. Sin vacuna, aislarse para no contagiarse e inmunidad para toda la vida. Aparece sobre todo entre los 6-24 meses.
Paperas: Enfermedad muy contagiosa. Transmisión por gotas de Flugge. Fiebre moderada, intranquilidad, dolor de cabeza, pérdida de apetito, sequedad de garganta, inflamación de las glándulas salivales. Vacuna (inmunidad para toda la vida).
Enfermedades respiratorias: Son aquellas que afectan al aparato respiratorio, tanto a las vías altas como a las vías bajas. Pueden ser agudas (breves pero intensas, como gripe, bronquitis o neumonía) o crónicas (larga duración, como asma o bronquitis crónica).
Algunas son de origen infeccioso, pueden ser virus (gripe, resfriado común, etc.) o bacterias (neumonía bacteriana, tuberculosis, etc.).
Resfriado común: Infección vírica de curso benigno. Transmisión por gotas de Flugge. Dolor de garganta, secreción abundante de moco, dolor de cabeza, tos, estornudos y a veces fiebre baja. Evitar el contacto con gente resfriada. Hay que beber mucho líquido. Nunca dar antibióticos para combatir un resfriado.
Gripe: Vírica, de contagio directo por gotas de Flugge. Fiebre alta, escalofríos, dolor de cabeza y musculares. A veces tos intensa, náuseas y pérdida de apetito. Dura 4-5 días, aunque el cansancio y la tos se alargan unos días más. Vacuna anual diferente según mute el virus. Gratuita para determinados colectivos de riesgo (gente mayor, mujeres embarazadas, etc.). El virus va mutando, así que no existe inmunidad de por vida. No vacunar a menores de 6 meses.
Tuberculosis: Bacteriana, que afecta a los pulmones. Transmisión por gotas de Flugge. Al inicio no suelen presentarse síntomas. Más adelante se presentan fiebre, fatiga, sudoración nocturna y pérdida de apetito y de peso. Si afecta a los pulmones: tos, dolor torácico. Deben ser tratados con quimioprofilaxis. No inmuniza de por vida. La vacuna presenta problemas del grado de protección. Una cuarta parte de la población está infectada por el bacilo que produce la tuberculosis, pero no muestra signos.
Difteria: Bacteriana, que se transmite por las gotitas de Flugge. Puede afectar a nivel nasal, de la faringe o laringe. Inflamación de los ganglios del cuello, ronquera, afonía. Existe vacuna (no inmuniza de por vida). Si no se trata a tiempo, la persona puede morir. Afecta a niños de entre 1-5 años.
Tos ferina: Infección bacteriana de las vías respiratorias. Tos intensa y persistente. En etapas avanzadas, dificultad para respirar, vómitos. Vacunación. Afecta sobre todo a niños de 2-5 años.
Bronquiolitis: Vírica, contacto directo por gotas de Flugge. Dificultad para respirar. Administración de inmunoglobulina contra el virus en casos de riesgo. Sobre todo en menores de 18 meses.
Enfermedades digestivas: Son enfermedades infecciosas que afectan al aparato digestivo y son provocadas por bacterias, virus, hongos, parásitos o protozoos. Giardiasis: Gastroenteritis aguda causada por la infección de un protozoo. Se contagia por ingesta de agua o comida contaminada, o por contacto con una persona enferma. Diarrea líquida, náuseas, disminución del apetito y molestias abdominales. Adoptar normas de higiene personal e higiene alimentaria.
Otras enfermedades
Conjuntivitis: Puede ser una infección, como alergia o traumatismo. Las infecciones por virus y bacterias son muy contagiosas por contacto directo e indirecto. Enrojecimiento, picor, inflamación e hinchazón de los párpados. Lavarse las manos, no tocarse ni rascarse los ojos, no usar toallas o sábanas de una persona infectada, etc. Si es vírica se cura sola y si es bacteriana precisa la administración de colirio o crema con antibiótico.
Otitis media: Infección bacteriana después de una infección de garganta. Dolor de oído, fiebre, falta de apetito, vómitos, diarreas. Evitar la entrada de agua en los oídos y extremar la higiene. Proteger las orejas del frío. Si se sufre de otitis en los primeros años de vida, es poco probable que te vuelva a pasar.
Meningitis: Enfermedad vírica o bacteriana, provoca la inflamación de las meninges. La vírica se transmite por las heces y la saliva. La bacteriana se transmite por gotas de Flugge. Las víricas se curan solas y no dejan secuelas. La bacteriana es muy grave. Síntomas: fiebre elevada, vómitos, dolor de cabeza intenso, rigidez de la nuca, confusión mental y manchas rojas. Existe una vacuna, pero no garantiza protección contra todas las meningitis posibles. La meningitis bacteriana puede dejar secuelas sensoriales (sordera, ceguera), motoras (parálisis cerebral) o psíquicas (retraso mental).
Sida: