El Pentecostés y la Iglesia: Comunidad, Misión y Espíritu Santo
Enviado por Programa Chuletas y clasificado en Religión
Escrito el en español con un tamaño de 5,54 KB
Maestro y Discípulos
En los cuatro Evangelios, Jesús llama a personas para que estuvieran con él y vivieran el proceso de predicación en Palestina. Reciben el nombre de discípulos. Le siguen, conviven con él y lo aceptan. Estas personas forman el grupo íntimo de Jesús (incluyendo mujeres como María Magdalena), que le acompañan hasta la cruz. En un momento determinado de su vida pública, Jesús escoge a 12 discípulos y los llama apóstoles, que significa "enviados". Tienen la responsabilidad de animar la comunidad de los cristianos tras la muerte de Jesús.
Los Seguidores de Jesús
En tiempos de Jesús, había otros maestros con discípulos, pero Jesús destacaba sobre ellos porque entre sus discípulos había mujeres, y porque Jesús esperaba del grupo que fueran más que compañeros, estableciendo una relación intensa como una nueva familia, una comunidad de hermanos unidos por el amor del Dios Padre de Jesús. La autoridad no se entendía como poder, sino como servicio. "El que quiera ser grande entre vosotros, sea vuestro servidor".
Continuadores de la Obra de Jesús
El grupo de discípulos no solo está destinado a vivir una nueva relación de fraternidad en el interior de la comunidad, sino que también debe continuar la obra de Jesús extendiendo el trabajo y la predicación sobre el Reino de Dios. Su misión es anunciar a todo el mundo el mensaje y la forma de vida a la que Jesús llama.
La Fiesta de Pentecostés
Es una de las tres grandes fiestas de peregrinación de los israelitas al templo de Jerusalén. Se celebra la entrega de la Ley por parte del Señor a Moisés en el Monte Sinaí, y se ofrecían las primicias de la cosecha. En este ambiente estaban reunidos los discípulos.
Pentecostés se Manifiesta en la Iglesia
Los discípulos se llenan del Espíritu Santo, manifestado con un gran ruido, lenguas de fuego, viento, ruido y fuego, elementos ya presentes en el Antiguo Testamento cuando Dios se aparecía, como en el caso del Sinaí. El Espíritu Santo se derrama en los corazones de los discípulos y estos reciben la fuerza necesaria para ser testigos de Jesús. El signo de que han recibido esa fuerza es que empiezan a predicar y a dar testimonio de su fe. El hecho de que se manifiesten en lenguas extranjeras indica que se cumple el mandato de Jesús de predicar a todos los pueblos (no solo al pueblo judío). Jesús ya no les acompaña físicamente como antes, pero ahora los discípulos tienen la ayuda del Espíritu Santo, que será como la presencia cercana de Dios, que les da fuerzas y les ayuda a comprender el mensaje de Jesús. En Pentecostés nace la comunidad de discípulos de Jesús, nace la Iglesia. A partir de este momento inicial, la Iglesia no hará más que extenderse por el mundo.
El Espíritu Santo, la Fuerza Cercana de Dios
A lo largo de su vida, Jesús anunció a sus discípulos que enviaría al Espíritu para que les acompañara. Los discípulos aprendieron de Jesús que, siendo Dios, también se relaciona con el Padre y con el Espíritu, comprendieron que el Dios cristiano es Trinidad. El Espíritu es Dios amor hecho fuerza interior que acompaña y anima. Jesús prometió a sus discípulos que no les abandonaría nunca.
El Concilio Vaticano II
Fue el acontecimiento más importante de la Iglesia en el siglo XX. Durante 3 años, 2500 padres conciliares (obispos sobre todo) se esforzaron en darle un nuevo rostro a la Iglesia. Era la primera vez que se reunían tantos representantes de la Iglesia de todo el mundo. Además, se invitó a protestantes y ortodoxos.
Las Cuatro Constituciones
- Constitución Apostólica Gaudium et Spes
- Constitución Dogmática sobre la Divina Revelación Dei Verbum
- Constitución Dogmática acerca de la Iglesia Lumen Gentium
- Constitución Apostólica acerca de la Liturgia Sacrosanctum Concilium
La Iglesia, el Nuevo Pueblo de Dios
La Iglesia apareció definida como el Pueblo de Dios (modelo de iglesia centrado en la comunión con Dios y con los hombres) frente a los modelos anteriores, que se centraban más en la autoridad y en el poder. Se subraya mucho más la conciencia y la dimensión comunitaria. La Iglesia pretende, en primer lugar, acompañar a las personas en sus sufrimientos y en sus alegrías, ofreciéndoles el mensaje del Evangelio y trabajando con todos a favor de un mundo más justo.
Para Anunciar la Buena Noticia
En las recomendaciones de Jesús a sus discípulos, dice que tenemos que vivir unidos como hermanos y que tienen que predicar y llevar el Evangelio hasta los confines de la tierra. El Evangelio es una buena noticia que debe llegar a todos los pueblos. Dios quiere derribar todas las barreras que existen entre los hombres. Esta es la tarea fundamental para la Iglesia: congregar. Para esto, lo primero es ser testimonio de fraternidad.
Y Trabajar por Mejorar Nuestro Mundo
El Concilio Vaticano II enseña que la Iglesia se siente absolutamente solidaria y cercana a todos los sufrimientos y alegrías de los hombres y mujeres de nuestro tiempo. La Iglesia mira al mundo y a la sociedad con amor, reconociendo todo lo que hay de bueno en ella, criticando las injusticias y, sobre todo, trabajando junto a todos aquellos que luchan por mejorar nuestro mundo.