Nietzsche: Voluntad de Poder, Superhombre y la Muerte de Dios
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El Vitalismo en la Filosofía de Nietzsche
El vitalismo es uno de los aspectos capitales de la filosofía de Nietzsche, hasta el punto que su filosofía puede ser considerada un vitalismo. En filosofía, se llaman vitalismos aquellas filosofías que consideran la vida humana como el elemento central de sus reflexiones y concepto clave para sus explicaciones. Ahora bien, la vida humana se puede entender en sentido biológico o en sentido humano (biográfico, histórico). En Nietzsche encontramos una filosofía en sentido biológico, en la cual la vida es entendida como naturaleza bruta, vitalidad, corporeidad, impulso, instinto…; pero, sobre todo, considera a la vida como el valor absoluto y medida de todo otro valor.
La Voluntad de Poder
- Schopenhauer ya había considerado la voluntad de vivir como concepto central para comprender la realidad y ahora, Nietzsche concreta esa voluntad de vivir en voluntad de poder. Para él, lo único que existe es el devenir como resultado de un conjunto de fuerzas ciegas que pugnan por imponerse unas sobre otras, de lo que Nietzsche llama voluntad de poder, o sea, voluntad de dominio. Es el conjunto de pulsiones y fuerzas que se dirigen hacia el poder.
- Existen una serie de elementos que caracterizan a esta voluntad de poder; se trata de algo inconsciente sin obligación o deber racional, es anterior a la razón, así como peculiar, pues siempre es cambiante y diferente. También necesita del dolor, teniendo una visión trágica del hombre. Carece de finalidad externa, y es creativa, libre y diversa.
- Esta voluntad es la fuerza vital, la parte impulsiva de toda la naturaleza y del hombre, esa fuerza terrible y creadora que es la vida. “Vida es energía, potencia, fuerza”.
Nietzsche contra la Racionalidad y la Democracia
- Como hemos visto, frente a Sócrates, al conocimiento, a la filosofía, a la racionalidad, Nietzsche afirma lo dionisíaco, la voluntad, la vida como pulsión irracional, sin finalidad, sin Dios.
- Así, para Nietzsche, la democracia es un cristianismo sin Dios, manteniendo los mismo valores que el cristianismo sin necesidad de justificarlos en Dios. La Democracia significa la no creencia en hombres superiores.
- El autor critica a la igualdad, pues es contrario al deseo de marcar diferencias que exige el carácter afirmativo de la voluntad de poder, siendo un interés particular de los inferiores.
- También critica la dignidad, pues la sociedad democrática atribuye la dignidad humana a todos, independientemente de lo que cada uno haya hecho con su vida, y el problema es que la dignidad no se da, se conquista.
El Superhombre y la Transvaloración de los Valores
El superhombre de Nietzsche es fundamentalmente un nuevo hombre que surge de la negación de los viejos valores y afirma su voluntad de poder, su “yo quiero”. No se trata de una cuestión de raza, sino de una posición amoral: un hombre que está más allá del bien y del mal, que supera la vieja moral. El inmoralismo del autor se puede entender como naturalización de la moral, pues Nietzsche nos propone recuperar la naturalidad perdida al oponer moral y vida. Por ello, aunque él sea inmoralista, podemos también llamar a su postura moral natural o innata, en contraposición a la moral artificial, antinatural o adulterada. Su moral no proviene del yo consciente sino del cuerpo inconsciente.
El Camino hacia el Superhombre
Aunque Nietzsche no lo explica, a través de sus metáforas podemos ver como se “forma” el superhombre. Así, el espíritu se convierte en camello (el hombre que carga con toda la moral, el que dice “yo debo”) y este a su vez se transforma en león (rompe con la moral, exige su libertad, afirma “yo quiero”), pero éste no es capaz de crear valores. El espíritu debe transformarse en niño, pues este es inocencia, y olvido (...) un santo decir sí. Pues para el autor, se precisa de “un santo decir sí” en el juego de crearse. Este superhombre menosprecia el instinto de conservación, ignora los prejuicios de la gente, prefiere la diversidad a la igualdad, es un ser solitario, antepone la vida al conocimiento, se guía por la belleza, no por el deber, siendo su moral puramente dionisíaca; instinto, pasión...
La Muerte de Dios y la Crítica a la Religión
Un punto central de la transvaloración de Nietzsche es la crítica a la religión, que se concreta en la necesidad de olvidar a Dios, de reconocer que Dios ha muerto. Esta negación a Dios deviene de su crítica a la religión pues expone que la religión sitúa sobre la razón y el mundo verdadero un mundo sobrenatural. Y afirma que el cristianismo es la religión de los débiles, pues los creyentes inventan su criatura (pues necesitan obedecer) y le rinden culto, esto es un síntoma de decadencia y desintegración de una voluntad de poder. No hay necesidad de Dios, sólo aquellos que sean débiles precisan de su existencia.
- Nietzsche vio con total claridad que toda moral, exige la existencia de Dios como condición necesaria. Por eso, para destruir la moral es necesario destruir a Dios. Pues una vez que Dios ha muerto el hombre dejará de ser el esclavo que es ahora, para pasar a ser su propio dueño, el superhombre.
- Así, los viejos valores se pueden resumir en el concepto de Dios, antítesis de la vida.
Nihilismo y la Afirmación de la Vida
La muerte de Dios provoca el hundimiento de todo el orden objetivo de los valores absolutos, de toda moral y de toda ética universal, válida para todo ser racional. Esto podría parecer a muchos una gran pérdida, pero para Nietzsche es una gran ganancia, pues toda la moral occidental es puro nihilismo. Darnos cuenta de ese nihilismo es el punto de partida para una nueva valoración de la realidad: es el comienzo de la transvaloración, el nacimiento de la nueva cultura que Nietzsche buscaba. En consecuencia, aunque la filosofía de Nietzsche es presentada como nihilista (negación de todos los valores), se tiene una parte positiva, la afirmación de este mundo, de la vida, como único valor, un mundo que no se dirige a ninguna parte y que, careciendo de fin y sentido, es lo único que hay y sólo cabe una actitud ante él: afirmar la vida, afirmar a la voluntad de poder.
El Eterno Retorno
- Cuando Nietzsche habla de la realidad como voluntad de poder, introduce la idea de el eterno retorno, una de las tesis centrales de Nietzsche, de su vitalismo.
- Según el autor, el mundo carece de finalidad y sólo tenemos un mar de fuerzas que vuelven eternamente sobre sí mismas, pues si hubiera finalidad, el fin del que hablamos ya se habría alcanzado, y las cosas tendrían un sentido último.
- Por el contrario, en un mundo infinito y sin finalidad, todos los acontecimientos ocurren una y otra vez.
- Así, con este concepto, nuestro autor quiere afirmar este mundo negando la existencia del platónico e incluso cielo de los creyentes.
Conclusión: La Vida como Único Valor
En conclusión podemos decir que la vida es la única realidad valiosa, que hay que afirmar por sí misma. Mientras que Dionisio nos brinda el exceso, la ruptura con todas las barreras y limitaciones, Zaratustra (Nietzsche) nos libera de la moral, de Dios y de toda la cultura occidental. Surge así el superhombre, inocente como un niño. Ya sólo queda voluntad de poder y el eterno retorno: una fidelidad radical y absoluta a este mundo, a la vida, a la voluntad de poder.