Laoconte y sus Hijos: Expresión del Dolor en la Escultura Helenística
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Introducción a la Escultura Helenística
La cultura griega, antropocéntrica y racionalista, se refleja en su arte. La escultura se centra en el cuerpo humano, principalmente el masculino, y responde a los principios de proporción, equilibrio y armonía, ideales de la belleza griega. La escultura en la etapa helenística se caracteriza por la representación del movimiento exagerado, el desequilibrio compositivo, la exploración de las emociones humanas y la expresividad de rostros y cuerpos.
La experiencia del pasado clásico en la resolución de problemas técnicos se alió, en el periodo helenístico, con los nuevos gustos, deseosos de provocar sensaciones inmediatas. El idealismo clásico deja paso al realismo y a las expresiones atormentadas. Los artistas de esta etapa se recreaban en la expresión del sufrimiento.
Comentario Artístico de Laoconte y sus Hijos
Se trata de una escultura exenta o de bulto redondo realizada en mármol pulimentado. La composición de Laoconte y sus hijos se define a partir de una pirámide y de una diagonal que atraviesa toda la escultura. Por un lado, la pirámide que forman las tres figuras, con la cabeza de Laoconte en el vértice superior, y, por otro, la diagonal resultante de unir con una línea el brazo derecho y la pierna izquierda de este.
La figura central, masculina, desnuda y de medidas gigantescas, lucha agónicamente por liberarse a sí mismo y a sus dos hijos de las dos enormes serpientes que los atenazan. La representación anatómica de los cuerpos no hace distinciones entre el padre y sus descendientes, a los cuales caracteriza con una musculatura exagerada para su edad. La postura semisedente del padre y la posición de las piernas acentúa la sensación de tensión. La inclinación de la cabeza barbada hacia la izquierda agudiza la sensación de sufrimiento, así como la boca abierta.
La contorsión de los cuerpos en su esfuerzo de huir de las serpientes que les aprisionan realza la sensación de movimiento. El volumen de los músculos y detalles como los ojos hundidos crean efectos de claroscuro que aumentan la emotividad de la escena.
Dramatismo y Expresionismo
La obra es de un gran dramatismo; es la expresión del dolor. Se prefiere el desequilibrio de los cuerpos retorcidos a las serenas posturas del clasicismo. El dramatismo se refleja en las expresiones de los rostros y en la disposición de los cuerpos. Este expresionismo se acentúa por la disposición teatral de los personajes, con sus posturas retorcidas y sus gestos teatrales.
Técnica y Estudio Anatómico
La técnica continúa siendo perfecta, pero se busca menos lo ideal y más lo real. Continúa la preocupación por el estudio anatómico del cuerpo humano, que queda reflejado a través del juego de musculatura perfectamente lograda. Es una obra de gran fuerza expresiva. El desequilibrio refuerza el movimiento y el ritmo de la obra.
Contexto Mitológico: El Relato de Virgilio
El contenido de la escultura representa la agonía del sacerdote Laoconte que, según la mitología y el relato del poeta Virgilio en La Eneida, advirtió a sus paisanos sobre el peligro que corrían si dejaban entrar en la ciudad de Troya el caballo gigante de madera ofrecido por sus enemigos, los griegos. La diosa Atenea, para impedir que se saliera con la suya, envió dos gigantescas serpientes de mar para que mataran al sacerdote y a sus dos hijos y evitaran así que el plan de los helenos fracasara.