El Impacto de la Enfermedad y la Hospitalización en Niños y Adolescentes

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La Enfermedad en la Infancia

La percepción de la enfermedad varía según la etapa del desarrollo del niño:

  • -1 meses de vida: El bebé no comprende la enfermedad y se comunica a través del llanto y movimientos corporales.
  • Preescolar: Asocian la enfermedad con un castigo por mal comportamiento, pero reconocen algunos beneficios.
  • Escolar: Diferencian entre enfermedad y salud, y suelen buscar ayuda de los padres cuando se sienten mal.

La Hospitalización: Una Experiencia Traumática

La hospitalización puede ser una experiencia traumática a cualquier edad. En la infancia, interrumpe el crecimiento del niño y puede generar dificultades en etapas evolutivas posteriores. El comportamiento del niño depende de su etapa vital:

  • Hasta 4 meses: La madre es la figura principal que alimenta, alivia tensiones y elimina molestias. El bebé se siente seguro si el personal sanitario le transmite confianza.
  • A partir de 4-6 meses: El bebé identifica a su madre, establece un vínculo afectivo y protesta si se separan. La hospitalización altera su rutina diaria.
  • 1 a 4 años: El niño es egocéntrico y busca la satisfacción inmediata. Siente ansiedad ante personas desconocidas. Su mayor temor es el abandono. Ante la hospitalización, suele pasar por estas etapas:
    • Protesta: El niño grita, llora y llama a su madre.
    • Desesperación: El niño se muestra triste y poco activo. No acepta el consuelo de nadie. Presenta mecanismos de defensa regresivos.
    • Negación: El niño puede mostrar alegría e interés por el entorno, aumenta su comunicación verbal y parece despreocupado.
    • Adaptación: El niño adopta actitudes acordes a su etapa de desarrollo.
  • Edad Preescolar: El niño es capaz de esperar para satisfacer sus deseos. Según su madurez, tolerará mejor o peor el entorno extraño y la separación de los padres. Se le deben explicar las normas del hospital y su finalidad de acuerdo a su capacidad de comprensión. Existen conductas que indican dolor, como gestos, apretar los dientes, inquietud y agresividad.
  • Edad Escolar: Comienza el razonamiento y se tiene en cuenta la opinión de los demás. Se aceptan las consecuencias de la hospitalización. Se toleran mejor los procedimientos si se explican previamente.

Factores que Influyen en la Enfermedad y la Hospitalización

  • Tipo de enfermedad: Las enfermedades agudas no suelen provocar grandes desajustes. Las crónicas requieren que el niño asimile los cambios y limitaciones.
  • Tipo de tratamiento: Inyecciones, dietas, inmovilizaciones, aparatos correctores, etc.
  • Experiencias anteriores: Si fueron traumáticas, el niño puede tener miedo.
  • Personalidad del niño: Puede reaccionar con alteraciones del humor o adaptarse fácilmente.
  • Reacciones de los padres y características del ambiente familiar: Depende de cómo los padres afronten la enfermedad y si la familia es de tipo permisivo o estricto.
  • Lugar y duración del tratamiento: El ingreso hospitalario genera más ansiedad que el tratamiento a domicilio, ya que el niño experimenta una separación más intensa y está en un ambiente desconocido.

Familia y Niño Enfermo

Algunos padres pueden adoptar actitudes como:

  • Sobreprotección: Perciben todo como potencialmente peligroso para el niño y lo ven como desvalido e indefenso.
  • Tolerancia excesiva: Consienten todo al niño.
  • Interdependencia mutua: Sobre todo entre madre e hijo. La madre evita frustrar al niño tratándolo como un bebé.

En ocasiones, los padres experimentan culpabilidad. Las reacciones ante enfermedades graves pueden ser extremas. Algunos padres pueden tener dificultades para soportar el sufrimiento del niño y evitan estar a su lado.

Durante la hospitalización, es deseable que los padres permanezcan con el niño la mayor parte del tiempo. Necesitan información sobre la enfermedad y la atención que requiere.

Personal Sanitario y Niño como Paciente

La percepción del sufrimiento del niño es a veces mal tolerada por los adultos, lo que puede generar mecanismos de negación y dificultades para reconocerlo y acogerlo.

Es deseable que los profesionales que trabajan con niños tengan formación específica sobre el comportamiento psicológico infantil y estén coordinados con psicólogos y psiquiatras infantiles.

Además, el personal debería tener madurez y equilibrio personal.

Enfermedad y Hospitalización en la Adolescencia

La enfermedad se vive como una pérdida de independencia, lo que genera un fuerte impacto psicológico y dependencia de los padres. Dado que la relación con los padres suele ser ambivalente, la enfermedad puede suponer un ataque a su imagen corporal y autoestima.

Es importante la sensación de aislamiento por la separación de los amigos. En lo posible, se debe facilitar la relación con el exterior.

La experiencia de la enfermedad le hace tomar contacto con un cuerpo sufriente, limitado y vulnerable. Son importantes los sentimientos de pudor y vergüenza. Es angustioso exponer su cuerpo desnudo a los demás.

Su capacidad de razonamiento es similar a la del adulto: puede y necesita ser informado de los cambios en su proceso patológico.

Las normas hospitalarias suelen resultarle irritantes por la falta de libertad e intimidad. Se deben explicar con claridad y actuar con firmeza pero con flexibilidad.

Su conducta puede oscilar entre la hostilidad como signo de rebeldía y la pasividad absoluta.

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