Historia de la España Franquista: De la Posguerra a la Guerra Fría
La Posguerra en España y el Contexto Internacional
Impacto de la Segunda Guerra Mundial
Tras la Guerra Civil, España se declaró neutral ante la Segunda Guerra Mundial. Si bien debía mantener una postura equidistante con ambos bandos, Franco se reunió con Hitler en Hendaya y con Mussolini en Bordighera, exigiendo contrapartidas para una eventual participación en la guerra. Entre 1941 y 1943, España se declaró no beligerante, ofreciendo apoyo logístico, la División Azul y mano de obra para las fábricas alemanas. De 1943 a 1945, España volvió a la neutralidad, retirando la División Azul, aunque continuó la ayuda militar a Alemania. Tras la derrota del Eje, España se distanció de los símbolos fascistas y sufrió un aislamiento internacional, siendo excluida de la ONU y la OTAN, y sin acceso al Plan Marshall. El franquismo respondió con una campaña de apoyo popular en la Plaza de Oriente, encontrando respaldo en Portugal y Argentina. El aislamiento terminó con la Guerra Fría, cuando Estados Unidos vio en España un aliado contra el comunismo.
La Autarquía
La posguerra española se caracterizó por una profunda crisis económica. El régimen implementó una política de autarquía, buscando la autosuficiencia económica con una fuerte intervención estatal. Se creó el Instituto Nacional de Industria (INI) para apoyar sectores estratégicos, además de empresas como SEAT, Iberia, Renfe y Telefónica. El comercio exterior quedó bajo control estatal y la agricultura no experimentó reformas, anulando las políticas republicanas. Las consecuencias fueron hambre y mortalidad, a pesar de la ayuda exterior y el Auxilio Social. Se implementó el racionamiento mediante cartillas, lo que propició el mercado negro o estraperlo. Ante esta situación, se creó el Servicio Nacional del Trigo para controlar la producción agrícola.
La Tímida Apertura del Régimen
Durante la Guerra Fría, el aislamiento internacional de España disminuyó gracias a su valor estratégico para Estados Unidos frente a la URSS. España fue admitida en la FAO, la UNESCO y la ONU, y se restablecieron las relaciones diplomáticas con Estados Unidos. Se firmaron dos acuerdos clave: el Concordato con la Santa Sede (1953), que legitimó al franquismo y otorgó privilegios a la Iglesia, y los Pactos de Madrid con Estados Unidos (1953), que proporcionaron asistencia económica y militar, a cambio de bases militares en territorio español. A partir de 1957, un nuevo gobierno de tecnócratas modernizó la economía y la administración, manteniendo un perfil conservador en lo político y social. En paralelo, creció la oposición, impulsada por el movimiento estudiantil de los años 50.
Oposición al Régimen
La oposición al franquismo se manifestó de diversas formas. El maquis, grupos guerrilleros antifranquistas, operó en zonas rurales y montañosas, pero fue duramente reprimido por la Guardia Civil y el Ejército, prácticamente desapareciendo hacia 1952. También hubo movimientos políticos en las universidades, huelgas en Madrid, Cataluña y el País Vasco, y un creciente movimiento estudiantil a partir de 1950.