Gouache: Explorando la Técnica de la Aguada en la Pintura

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La Aguada o Gouache

Se puede decir que la pintura a la aguada, témpera o gouache (palabra francesa derivada de la italiana guazzo) es una acuarela opaca de gran poder cubriente que, a diferencia de otro tipo de pinturas, no se vuelve transparente con el paso del tiempo. La pintura a la aguada se utilizó en la antigüedad (Persia y Egipto), y también en la Edad Media en Europa occidental. Aunque en Europa no ha dejado de ser utilizada durante el Renacimiento y el Barroco, su gran difusión y desarrollo tuvo lugar desde el siglo XVIII cuando se “popularizó” sola o combinada con la acuarela.

El gouache o témpera se puede ejecutar o bien con colores a la acuarela y blanco opaco, o bien –lo más normal– empleando solamente colores opacos de cuerpo. Su aglutinante es la goma arábiga, a veces con glicerina; sin embargo, a diferencia de la acuarela, los colores propios del gouache contienen pigmento blanco. La pintura a la aguada puede utilizarse no solo en el sentido de la acuarela, es decir, de las zonas claras a las oscuras, sino al revés, de las partes oscuras a las claras gracias a la opacidad de sus colores. Por esta misma calidad la pintura al gouache permite repasar varias veces un mismo tono para darle un mayor vigor o relieve.

Aunque cualquier soporte sin grasa ni aceite puede ser utilizado para la técnica de la aguada (por ejemplo, un lienzo o una madera preparados con cola), los soportes más habituales son los papeles y cartones que, a diferencia de la acuarela, pueden estar coloreados. Los colores de esta técnica son polivalentes puesto que permiten ser aplicados en finos lavados transparentes o semitransparentes, pero también alla prima, es decir, directamente sin diluyente. El color se aplica a base de transiciones suaves y graduadas, unas veces con el pincel mojado en agua y otro seco. En el segundo caso se debe tener presente que el color inferior esté completamente seco, porque en caso contrario, este se arrastraría o mezclaría.

El color del gouache tiene un mayor o menor grado de consistencia según la cantidad de agua que se le ponga y determina, por ello, calidades muy diversas. Los colores aplicados con mucho espesor y, sobre todo, cuando han sido pintados con exceso de agua, al evaporarse esta o ser absorbida por el fondo, se cuartean y saltan con facilidad. Aunque el gouache, en principio, no admite veladuras, estas pueden ser aplicadas con algunos colores transparentes teniendo precaución con los colores inferiores.

Los colores a la aguada, al secarse, reducen notablemente su intensidad, por lo que hay que tener presente esta variación de tono y probarlos previamente en un trozo de papel. Los colores a la aguada se venden al comercio con las denominaciones de gouache, acuarela opaca, témpera o colores de cartel.

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