El Gobierno Provisional y la Constitución de 1869
EL GOBIERNO PROVISIONAL Y LA CONSTITUCIÓN DE 1869
El gobierno provisional a cuyo frente se pusieron Serrano (unionista) y a Prim (progresista) organizó un programa de reformas. Se reconocieron la libertad de imprenta, el derecho de reunión y asociación y el sufragio universal, la democratización de los ayuntamientos y diputaciones y la emancipación de los hijos de los esclavos en las colonias. Se convocaron elecciones a las Cortes constituyentes. Las Cortes crearon una comisión parlamentaria encargada de redactar una nueva Constitución, que fue aprobada el 1 de junio de 1869, fue la primera liberal democrática de la historia de España y se caracterizó por incluir un amplio régimen de derechos y libertades. La constitución proclamaba la soberanía nacional y el sufragio universal masculino. El Estado se declaraba monárquico. La potestad de hacer las leyes residía en las Cortes: el rey tan solo las promulgaba, no podía vetarlas. Las Cortes se componían de un Congreso y un Senado, se proclamaba la independencia del poder judicial. Se reconocían los derechos de manifestación, reunión y asociación, la libertad de enseñanza y la igualdad para obtener empleo. La libertad de residencia, enseñanza o culto. Proclamada la Constitución y con el trono vacante, las Cortes establecieron una regencia, que recayó en el general Serrano, mientras que Prim era nombrado jefe de Gobierno.
LA MONARQUÍA DE AMADEO DE SABOYA: 1870-1873
La Constitución de 1869 que establecía como forma de Estado la monarquía democrática, la primera tarea del nuevo gobierno fue la búsqueda de un rey. Prim fue el encargado de establecer las negociaciones y de sondear a los embajadores extranjeros con el fin de encontrar un candidato. Consiguió imponer la candidatura de Amadeo de Saboya. Amadeo fue elegido rey por las Cortes en noviembre de 1870. Llegó a España, tres días después del asesinato de Prim, quedándose sin el apoyo de su más firme defensor.
Amadeo contó con la oposición de los moderados. Empezaron a gestar un partido alfonsino. Cánovas del Castillo fue el encargado de ir captando adeptos a esta causa.
La élite de dinero empezó a desconfiar de un Rey que mantenía una legislación que atentaba contra sus intereses, además contaba con la oposición de los republicanos y sectores populares que reclamaban un cambio social. Los carlistas volvieron a la insurrección armada. El gobierno de Amadeo de Saboya se vieron marcados por dificultades constantes:
- Los carlistas se alzaron en armas en 1872
- En 1868 se había iniciado en Cuba (grito de Yara) “la guerra de los diez años”
- En 1872 se produjeron sublevaciones federalistas impulsadas por republicanos y anarquistas.
La crisis final del reinado de Amadeo I vino provocada por la disolución de la coalición en el gobierno (unionista, demócratas progresistas), que dejó al Rey sin el apoyo necesario para solucionar los problemas del país. Entre las actuaciones más significativas de los distintos gobiernos, destacaron la creación de la peseta, el establecimiento de un arancel librecambista, la nueva ley de minas y medidas de carácter anticlerical.
El falseamiento electoral acabó desvirtuando los principios democráticos que servían de fundamento al sistema político. Además, el Rey nunca logró ganarse el afecto de los españoles y tuvo en su contra a los carlistas, los republicanos y el clero católico.