Exploración de los Sacramentos Católicos

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Sacramentos de la Iglesia Católica

Oración de ofrecimiento de san Ignacio:

“Tomad señor y recibid, toda mi libertad, mi memoria, mi entendimiento y toda mi voluntad, todo mi haber y mi poseer. Vos me lo disteis, a vos señor lo torno. Todo es vuestro, disponed a toda vuestra voluntad. Dadme vuestro amor y gracia, que esta me basta. Amén”

Bautismo

  1. El sacramento del bautismo en la economía de la salvación:

    Cuando se bendice el agua bautismal, la iglesia hace memoria de los grandes acontecimientos de la historia de la salvación.

    • El origen del mundo
    • El arca de Noé
    • El paso del mar rojo
    • El paso del Jordán
  2. Quién puede realizar el sacramento del bautismo:

    Los ministros son el obispo, el presbítero y, en la iglesia latina, también el diácono. En caso de necesidad, cualquier persona puede realizarlo.

  3. Cuáles son las palabras en el rito del bautismo:

    YO TE BAUTIZO EN EL NOMBRE DEL PADRE, DEL HIJO Y DEL ESPÍRITU SANTO.

Confirmación

  1. Signos y ritos de la confirmación:

    La unción es el símbolo bíblico y antiguo, signo de una consagración. El confirmado recibe el sello del “Espíritu Santo”.

  2. Ministro y receptor del sacramento de la confirmación:

    Todo bautizado (aún no confirmado) puede y debe recibir este sacramento.

    El ministro originario es el obispo. Si un cristiano está en peligro de muerte, cualquier presbítero debe darle la confirmación.

  3. Palabras en el rito de la confirmación:

    Recibe por esta señal el don del Espíritu Santo.

Eucaristía

  1. Por qué es un banquete pascual y qué pide la Iglesia:

    Banquete Pascual: Se trata de la cena que el Señor celebró con sus discípulos en vísperas de su pasión.

    La Iglesia obliga a los fieles a participar los domingos y días de fiesta y a recibir por lo menos una vez al año la Eucaristía, si es posible en tiempo pascual. La Iglesia recomienda recibir la Eucaristía todos los domingos o con más frecuencia, incluso a diario.

  2. Frutos de la Eucaristía:

    Frutos:

    • La comunión acrecienta nuestra unión con Cristo.
    • La comunión nos separa del pecado.
    • Nos quita los pecados veniales.
    • Preserva de futuros pecados mortales.
    • La unidad del cuerpo místico, la Eucaristía la hace la Iglesia.
    • La Eucaristía y la unidad de los cristianos.
    • La Eucaristía entraña un compromiso a favor de los pobres.
  3. Por qué el nombre del sacramento de la Eucaristía:

    Se llama Eucaristía porque es acción de Dios, recuerda las bendiciones judías que proclaman, sobre todo en las comidas, las obras de Dios: la creación, la redención y la santificación.

Reconciliación

  1. Diversas formas de la penitencia en la vida cristiana:

    La penitencia puede tener expresiones muy variadas. La Escritura insiste en tres formas:

    • El ayuno, en relación a sí mismo.
    • La oración, a Dios.
    • La limosna, a los demás.
  2. Actos de la penitencia:

    La contrición directa e indirecta.

    La santificación.

    La confesión.

  3. Ministro de este sacramento:

    Los obispos, sus sucesores, y los presbíteros, colaboradores de los obispos, continúan ejerciendo este ministerio.

Unción de los Enfermos

  1. Quién recibe y administra este sacramento:

    La unción de los enfermos “no es un sacramento solo para aquellos que están por morir, por eso se considera oportuno cuando el fiel empieza a estar en peligro de muerte por enfermedad o vejez”. Si un enfermo que recibió la unción recupera la salud, puede, en caso de nueva enfermedad grave, recibir este sacramento.

    El sacramento puede ser reiterado si la enfermedad se agrava. Es importante recibir este sacramento antes de una operación importante, también a personas de edad avanzada que se debilitan. Solo los sacerdotes (obispos y presbíteros) son ministros de la unción de los enfermos. Los fieles deben animar a los enfermos a llamar al sacerdote para recibir este sacramento.

  2. Celebración del sacramento:

    Se celebra en forma litúrgica y comunitaria. Es conveniente que se celebre dentro de la Eucaristía. La celebración del sacramento comprende principalmente: los presbíteros de la Iglesia imponen -en silencio- las manos a los enfermos; oran por los enfermos en la fe de la Iglesia, es la epíclesis propia del sacramento, luego ungen con óleo bendecido, si es posible por el obispo.

  3. Qué es el viático, último sacramento del cristiano:

    A los que van a dejar esta vida, la Iglesia ofrece, además de la unción de los enfermos, la Eucaristía como viático.

    Así como los sacramentos del bautismo, confirmación y comunión son los de iniciación cristiana, la penitencia, la santa unción y la Eucaristía en cuanto a viático constituyen, cuando la vida cristiana toca su fin.

Matrimonio

  1. Alianza matrimonial, marco y situación de los divorciados:

    Alianza Matrimonial: La alianza matrimonial, por la que un hombre y una mujer constituyen una íntima comunidad de vida y de amor, fue fundada y dotada de sus leyes propias por el Creador. Por su naturaleza, está ordenada al bien de los cónyuges, así como a la generación y educación de los hijos. Entre bautizados, el matrimonio ha sido elevado por Cristo Señor a la dignidad de sacramento.

    Marco en el que se tiene que dar: El sacramento del matrimonio significa la unión de Cristo con la Iglesia. Da a los esposos la gracia de amarse con el amor con que Cristo amó a su Iglesia; la gracia del sacramento perfecciona así el amor humano de los esposos, reafirma su unidad indisoluble y los santifica en el camino de la vida eterna.

    Situación con los divorciados: El divorcio separa lo que Dios ha unido; el rechazo de la fecundidad priva a la vida conyugal de su “don más excelente”, el hijo. Contraer un nuevo matrimonio por parte de los divorciados mientras viven sus cónyuges legítimos contradice el plan y la ley de Dios enseñados por Cristo. Los que viven en esta situación no están separados de la Iglesia, pero no pueden acceder a la comunión eucarística. Pueden vivir su vida cristiana, sobre todo educando a sus hijos en la fe.

Orden Sagrado

  1. Tres grados del sacramento:

    Episcopal: El primer lugar es el obispo. Cristo los enriqueció con la venida del Espíritu Santo que descendió sobre ellos. Además de santificar (los obispos), también tienen las funciones de enseñar y gobernar. Son maestros y sacerdotes y actúan en nombre del Espíritu Santo. Para la ordenación de un obispo se requiere una intervención especial del obispo de Roma.

    Presbiterado: Son cooperadores de los obispos. Marca a los sacerdotes con un carácter especial.

    Los presbíteros, aunque no tengan la plenitud del sacerdocio y dependan de los obispos en el ejercicio de sus poderes, predican el Evangelio por todas partes y dan la comunión.

    Diaconado: Se les impone las manos para realizar un servicio y no para ejercer un sacerdocio. Les corresponde asistir al obispo y a los presbíteros en la celebración de la Eucaristía y en la distribución de la misma, asistir a la celebración del matrimonio y proclamar el Evangelio.

  2. Celebración del sacramento y ministro:

    Celebración: Exige el mayor número de fieles. Preferentemente un domingo y en la catedral. El lugar propio de su celebración es dentro de la Eucaristía.

    El rito esencial está constituido por la imposición de las manos del obispo sobre la cabeza, así como la oración específica que pide a Dios la efusión del Espíritu Santo y de sus dones apropiados para el cual el candidato es ordenado.

    Ministro: Los obispos, como sucesores de los apóstoles.

  3. Quién puede recibir este sacramento y efectos:

    Quién lo recibe: Solo el varón bautizado recibe válidamente la sagrada ordenación. La Iglesia está vinculada por esta decisión del Señor, por eso las mujeres no reciben la ordenación. El sacramento es llamado por Dios.

    Efectos del mismo:

    Carácter indeleble: Esta participación en la misión de Cristo es concedida de una vez para siempre y no puede ser reiterada ni ser conferida por un tiempo determinado.

    La gracia del Espíritu Santo: La gracia del Espíritu Santo es ser configurado con Cristo sacerdote, maestro, pastor. Para el obispo es una gracia de fortaleza para guiar y defender con fuerza y prudencia a su Iglesia como padre y pastor.

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