Evolución del Hombre: Desde sus Antepasados hasta el Homo Sapiens
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Origen y evolución del Hombre
En 1859 se sentaron las bases de la teoría evolucionista, según la cual el hombre fue el resultado de la evolución de especies anteriores, con la publicación de "El origen de las especies" de Charles Darwin.
Desde que en las primeras décadas del siglo XIX los geólogos llegaron a la conclusión de que la tierra se formó a través de procesos muy lentos y continuos, durante períodos extraordinariamente largos, los paleontólogos empezaron a especular con la idea de que los restos fosilizados de animales que venían encontrándose desde hacía siglos debían tener una antigüedad mucho mayor de la que hasta entonces se les atribuía.
Otras ciencias, como la física y la química, aportaron procedimientos cada vez más fiables para datar los hallazgos de los paleontólogos, y cuando en 1859 se publicó "El origen de las especies" de Darwin, se sentaron las bases del triunfo de la teoría evolucionista, según la cual los seres vivos actuales -incluido el hombre- son el resultado de la evolución de especies anteriores.
El primer homínido
El hombre hizo su aparición sobre la tierra hace unos tres o cuatro millones de años, en algún bosque de África. El antepasado más antiguo encontrado hasta ahora común entre el hombre y el mono se denomina Procónsul (hace unos 18 millones de años), tiene un cerebro pequeño y cuatro articulaciones cortas adaptadas a la vida en los árboles. Al siguiente paso se le denomina Ramapithecus (hace 14 millones de años), al que se considera como el primer homínido. Pero la afinidad de los restos africanos (Keniapithecus) con los gorilas, y de los asiáticos (Sivapithecus) con los orangutanes, ha asentado la tesis de que se trata de un antepasado común.
Luego, el Plioplithecus fue un género de diferentes especies de primates catarrinos (con características orificios nasales abiertos hacia abajo, separados por un delgado tabique nasal) que vivió hace aproximadamente 17 millones de años, y hasta 11.5 millones de años.
Australopithecus
A partir de este momento se abre una brecha de casi 10 millones de años entre el Ramapithecus y el primer antepasado conocido del hombre, por decirlo de alguna manera, el Australopithecus afarensis.
Se han encontrado una serie de restos de homínidos para este período, pero que aún no serían considerados como un antepasado directo del hombre. Entre ellos destacaría el Ardipithecus Ramidus (=raíz), descubierto en Etiopía en 1992, se trata de un bípedo, parecido a un chimpancé, que vivió hace unos 4.4 millones de años y tuvo que erguirse gracias a las sequías que se produjeron en las selvas que las transformaron en sabanas, lo que los obligó a ponerse en pie y a caminar sobre sus dos patas. También destaca el Australopithecus anamensis, un homínido muy primitivo que presenta molares más anchos y esmalte más espeso. Ocupó la zona de Kenia entre 4.2 y 3.9 m.a. (millones de años).
En 1974 apareció el Australopithecus afarensis en Etiopía (vivió hace unos 3.9 a 4 millones de años), concretamente en una región al noroeste de Etiopía denominada Afar. Este espécimen fue conocido como "Lucy", y esta especie se considera como el primer antepasado del hombre. Se trataba de un esqueleto de sexo femenino completo en un 40%, aunque los primeros restos de un Australopithecus se habían encontrado previamente en Sudáfrica en 1924, pero era solo un cráneo de bebé. "Lucy" fue el espécimen más antiguo de esta especie que viviría en el África Oriental, pesaba de 30 a 50 kilos, tenía una posición erguida y era capaz ya de girar las manos. A su vez, se distinguían por el desarrollo de sus mandíbulas y dentaduras más fuertes.
El Australopithecus bahrelghazali fue el único espécimen encontrado fuera de África oriental (vivió hace unos 3.58 millones de años). Recibe su nombre del oasis de Bahr-el-Ghazal, en la República del Chad, en África central. Se considera una especie de Australopithecus diferente de la que llegó a evolucionar hacia el género Homo.
El Australopithecus africanus vivió al sur de África hace unos 2.5 millones de años (incluso hasta hace 3 millones de años). Estas especies pertenecían a vastas llanuras de hierba y arbustos, cercanas a lagos y ríos. Se alimentaban de frutos, semillas y tubérculos, con la salvedad mencionada anteriormente de los Africanus, que eran omnívoros. Llevaban una vida nómada, en pequeños grupos de varios machos y hembras, unidos por una relación de colaboración mejor que la que se observa en los monos actuales. El A. más joven, el A. robustus, se extinguió siendo coetáneo al hombre.
El Australopithecus garhi vivió hace unos 2.5 millones de años en la zona de la actual Etiopía. Tenía una notable capacidad craneal de 450 cm³ y otras características faciales especiales.
Por último, el Australopithecus sediba vivió hace unos 1.78 a 1.95 millones de años al sur de África. Dos esqueletos parciales fueron encontrados en la Cuna de la Humanidad, en Sudáfrica (a unos 50 kilómetros al noroeste de Johannesburgo). Esta especie tiene características que lo acercan tanto al género Homo como al Australopithecus, por lo que algunos paleontólogos lo ubican como el antepasado directo más factible de los humanos. De cualquier forma, es la especie de Australopithecus más reciente.
Homo habilis
El siguiente paso, el Homo habilis (hace 2.4 a 1.4 millones de años), sus restos más antiguos, una mandíbula superior, fueron encontrados en Etiopía en 1996, conocido además por haberse encontrado al lado de utensilios de piedra de la misma época. Parece ser que la habilidad manual fue fundamental a la hora de adaptarse a los nuevos tiempos, una época de enfriamiento progresivo que terminaría en sequías y falta de comida, lo que llevaría a estos a mantener una dura lucha por la supervivencia. Esta es la época donde empiezan a aparecer utensilios, denominados primarios, en lo que se traduciría esta habilidad manual y la dificultad de realizar ciertas funciones por las razones mencionadas anteriormente.
Los primeros restos de H. habilis fueron encontrados en la década de los 60 por Louis Leakey en Tanzania, fueron atribuidos a esta especie por sus capacidades manuales y por su masa cerebral, un tercio más grande que los Australopithecus. Esta especie ya empezaría a ser omnívora, recogería los restos dejados por los animales cazadores, y también se quedaba con la médula de los huesos, así como era hábil para recoger hierbas, frutos, huevos y atrapar pequeños animales.
Homo erectus
El antepenúltimo paso fue el Homo erectus (hace unos 1.6 millones a 200,000 años), tenía una capacidad craneal de 900 cc, dominó el fuego y lo utilizó, poseía un rostro rudo e incisivos pronunciados. Este dominio del fuego le permitiría, entre otras muchas cosas, poder soportar mejor las bajas temperaturas de época glaciares y poder extenderse con más facilidad por su mejor adaptación a cada medio. A su vez, hay un mayor desarrollo de los utensilios que siguen siendo de piedra, es la época de su expansión por Europa y Asia.
Homo sapiens
El penúltimo paso hacia la evolución será el Homo sapiens, cuyos restos más antiguos datan de hace unos 195,000 años. Una de las subespecies más conocidas es el hombre de Neandertal o Homo sapiens neanderthalensis (entre 75,000 a 36,000 años). Eran cazadores, llegaron a dominar el fuego plenamente y con un gran perfeccionamiento en los utensilios que utilizaban, así como el desarrollo de instrumentos de caza (lanza, arco, flechas,....). También pertenecen a este período las primeras manifestaciones artísticas de carácter utilitario.
Por último, el hombre moderno o humano anatómicamente moderno (Homo sapiens sapiens) evolucionó de otras especies de Homo sapiens hace alrededor de unos 195 millones de años (hombres de Kibish — descubiertos en 1967 en el valle del río Omo, sur de Etiopía), con una capacidad craneana de 1400 cc y una corteza cerebral muy desarrollada, que irá perdiendo vello corporal con el tiempo, así como también reducirá el tamaño de las mandíbulas y la dentición. Uno de los mayores saltos cualitativos de esta especie llegaría a ser (mucho después) el desarrollo del habla, así como del lenguaje y la escritura.
El hombre de Neandertal convivió con los primeros hombres modernos (hombre de Cro-Magnon) en Europa, y de hecho pudieron haber competido por recursos y fuentes de alimento antes de su desaparición hace unos 39,000 a 41,000 años, aproximadamente 5,000 años después de que el hombre moderno apareciera en el continente.
Existe un debate sobre si el hombre de Neandertal y el hombre moderno son realmente subespecies de la clasificación Homo sapiens, o como representan dos especies biológicas distintas, la clasificación sería simplemente como Homo neanderthalensis para el Hombre de Neandertal y Homo sapiens para el hombre moderno. Pero también se debate la posibilidad de mestizaje entre ambas especies. Estudios sugieren que el hombre moderno posee entre 1% y 4% de material genético del hombre de Neandertal.
Creacionismo
En contraste con la teoría de la Evolución se encuentra la doctrina bíblica de la Creación, según la cual todos los seres vivientes fueron creados por Dios en 6 días, o dependiendo de la interpretación, en un lapso indeterminado de tiempo.
En las religiones judeo-cristianas e islámicas, el creacionismo comienza con el Fiat Lux (Hágase la Luz) que se relata en el Libro de Génesis del Antiguo Testamento.