Evolución Cultural y Etnogénesis en la Italia Prerromana

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Italia Prerromana: Un Recorrido por su Historia y Cultura

Introducción

Roma fue un elemento secundario en la Edad del Hierro. Sin embargo, los acontecimientos que tuvieron lugar durante ella, le permitieron imponerse; primero en el Lacio, y luego en todo el Mediterráneo. Las peculiaridades geográficas de la península itálica, condicionaron todo el proceso histórico posterior. Si bien es pequeña, ocupa un lugar central entre dos mundos totalmente opuestos. Otras vías de intercambio de influencias, fueron los mares Mediterráneo, Adriático y Tirreno.

La protohistoria ha sido un periodo sistemáticamente manipulado por el mundo occidental desde el siglo XIX. Así, los alemanes buscaron sus orígenes en el mundo Antiguo; y los italianos, en los pueblos itálicos. Reconstruir la protohistoria significa abandonar cualquier perspectiva de exaltación del pasado y realizar un análisis objetivo. Para la realización de este, debemos prestar atención a tres pilares: la secuencia de las culturas materiales, la complejidad del marco lingüístico, y el mapa étnico.

El contexto histórico en que se desarrollaron las primeras investigaciones está constatado por los grandes movimientos nacionalistas del siglo XIX. Esta idea fue asimilada a la perfección por los regímenes totalitarios que surgieron en Europa en la década de los 30.

Culturas de la Edad del Bronce en Italia

Para comprender mejor el mapa étnico de la península itálica, debemos partir de la situación de Italia a finales de la Edad del Bronce. Por esta época, la península itálica se encontraba poblada por una serie de culturas locales, las cuales han sido denominadas atendiendo a la toponimia de sus yacimientos más importantes. A la hora de estudiar estas culturas, debemos prestar muchísima atención a un acontecimiento fundamental: las invasiones indoeuropeas, que aportaron un nuevo marco lingüístico.

Dentro del amplio catálogo de culturas materiales que se desarrollaron en la península itálica durante la Edad del Bronce, destacan dos:

  • Cultura de las Terramaras
  • Cultura Apenínica

Cultura de las Terramaras

La Cultura de las Terramaras debe su nombre al término italiano terra grassa (tierra marga). Con este nombre, es como denominaban los campesinos de los alrededores de Bolonia a los montículos de tierra que plagaban todo el valle del Po. La Cultura de las Terramaras es una cultura palafítica. De los terramaras, se llegó a pensar que eran poblaciones indoeuropeas que habían emigrado a Italia, portando con ellos una nueva lengua.

Cultura Apenínica

La Cultura Apenínica, que recibe su nombre de los Apeninos, llegó a expanderse por casi toda Italia, con unos rasgos bastante uniformes. Las sociedades que las habitaban mantenían estructuras tribales. Las familias apenínicas eran bastante amplias. Por tanto, estaríamos hablando de una sociedad transhumante. Desde el punto de vista artesano, la Cultura Apenínica se caracterizó por el uso de pastas negras en sus cerámicas. Ello denota la influencia que ejerció el Egeo en la península itálica durante toda la protohistoria.

Transición a la Edad del Hierro

En el 1200 a.C., asistimos a la quiebra de la Edad del Bronce. A partir de ese año, tuvo lugar la transición entre sociedades de la Edad del Bronce a la Edad del Hierro. En el caso de Europa Central, la cultura que dominó este proceso de transición fue la Cultura de los Campos de Urnas. Esta cultura se define por su rito funerario, que rompió con la tradición de la inhumación.

Por estos años (1200-1000 a.C.), en Italia se desarrollaron diversas culturas:

  • Cultura Subapenínica: Fue una simple evolución de la Cultura Apenínica. Sin embargo, produjo ciertos cambios en la cultura material. El rito funerario que seguían estas sociedades era el de la inhumación.
  • Cultura Protovillanoviana: Cuyo nombre deriva de Villanova, un yacimiento arqueológico importantísimo del valle del Po. La sucesora de esta cultura será la Cultura Villanoviana. Tanto una como la otra prefirieron asentarse en lugares que todavía no habían sido ocupados. Desarrollaron un tipo de urna que va a tener una presencia importantísima en el resto de la península itálica: la urna bitroncocónica.

La Edad del Hierro en Italia

Con la llegada del año 1000 a.C., se inicia en Italia la Edad del Hierro. Las influencias septentrionales influyeron enormemente en las culturas de la península itálica. Dentro de la Edad del Hierro, se distinguen dos periodos diferentes: el Hierro I y el Hierro II. En el caso de Italia, nos encontramos con un panorama cultural mucho más complejo.

De entre todas las culturas que se desarrollaron en esta época, destacan tres:

  • Cultura Villanoviana
  • Cultura de Fosas
  • Cultura Lacial

Todas ellas son culturas materiales que difieren entre sí, pero que no llegan a constituir elementos cerrados.

Mapa Lingüístico y Étnico

En el mapa lingüístico de la península itálica, se observa un sustrato preindoeuropeo, el cual perduraría en el tiempo. Este sustrato puede observarse, por ejemplo, en la lengua de los etruscos o en la de los habitantes del golfo de Génova, los ligures. En el contexto de la indoeuropeización, surgió un nuevo mapa lingüístico, en el que surgirían nuevas lenguas, como el latín o el oscoumbro.

En plena consonancia con este sustrato preindoeuropeo, en el mapa étnico también existía un gran número de poblaciones de origen preindoeuropeo. De entre todas ellas, cabe mencionar a los ligures, cuya cultura es bastante afín a las de las poblaciones que habitaban durante la Edad del Hierro en Córcega y Cerdeña.

El término geográfico Italia procede de Vitelium, que fue el nombre que los geógrafos griegos dieron al sur de la península itálica.

Evolución de las Teorías sobre la Etnogénesis de los Pueblos Itálicos

A medida que se fueron desarrollando las bases documentales anteriormente citadas, la concepción histórica sobre la etnogénesis de los pueblos itálicos ha ido cambiando. Desde el siglo XIX, todas las soluciones que se han intentado dar a este problema han venido condicionadas por el desarrollo de dichas bases documentales. A día de hoy, ambas se encuentran superadas.

  • Pigorini: Para Pigorini, la evolución de Italia vino motivada por un acontecimiento único: las invasiones indoeuropeas. Él decía que el fundamento de su teoría estaba en la Cultura de los Terramaras, que era bastante parecida a las que se desarrollaron durante la Edad del Bronce en Suiza. Desde el siglo XIX, la inmensa mayoría de las teorías que pretendían explicar la etnogénesis de un determinado pueblo, partían de la idea de que dicho pueblo descendía directamente de los indoeuropeos, lo que les hacía sentirse superiores ante los demás.
  • Patroni y Rellini: Durante el periodo de entreguerras, Patroni y Rellini dijeron que la realidad de Italia durante la Protohistoria debía explicarse a partir del principio de la autoctonía. Lo que se pretendió en su día con esta teoría fue el subrayar la pureza étnica de los italianos.
  • Massimo Pallottino: Cuestionó ambas teorías y propuso como marco para explicar la Protohistoria italiana el abandono de la idea del "embrión originario". Este es un concepto que nos remite a un proceso bastante complejo, el cual tuvo lugar allá por el IV milenio a.C. A partir de esta fecha, se producirían en Italia pequeñas oleadas migratorias, las cuales producirían una profunda aculturación entre las poblaciones extranjeras y las autóctonas.

La Cultura Etrusca

Siguiendo esta última perspectiva, debemos centrarnos en la primera gran cultura urbana de Italia: la etrusca. Así, la historiografía griega los llamó tyrrhenoi; y la latina, tusci.

El mundo etrusco constituye un elemento fundamental a la hora de estudiar la Protohistoria italiana. Helánico de Lesbos dijo que los etruscos eran poblaciones prehelénicas que habían emigrado a Italia; Heródoto, que eran poblaciones procedentes de Asia Menor; y Dionisio de Halicarnaso, que eran autóctonos. Para este último, los etruscos no son más que el resultado de un largo proceso de aculturación.

Influencia de la Cultura Orientalizante

Uno de los hechos fundamentales que marca el proceso fundacional del pueblo etrusco es la difusión de la cultura orientalizante. Este hecho se erige como uno de los procesos clave para comprender la evolución de la cultura mediterránea desde el siglo VIII a.C. Los encargados de difundir dicha cultura fueron los griegos y los fenicios, quienes fueron fundando núcleos de diversa importancia por todo el Mediterráneo. En Italia, estos se localizaron en la parte occidental de Sicilia, en Cerdeña y en el sur del país.

La penetración de esta cultura en el mundo etrusco provocó numerosísimas transformaciones, sobre todo en el ordenamiento económico. Al introducirse una serie de mejoras técnicas en el ámbito de la agricultura, las cosechas aumentaron y, con ello, la población. La cultura orientalizante también transformó la actividad artesanal, ya que introdujo instrumentos de trabajo nuevos, como el torno alfarero, que aumentó la calidad de los objetos cerámicos. Ello motivó el paso de la aldea a la ciudad; de una sociedad igualitaria, a una sociedad aristocrática.

La irradiación de la escritura hacia Italia tuvo lugar en este mismo contexto. El alfabeto que se difundió por las costas italianas fue el griego, que deriva, a su vez, del fenicio.

Cambios en el Ámbito Militar y Social

Otros de los cambios derivados de la difusión de la cultura orientalizante en la península itálica tuvieron lugar en el ámbito militar. Por esta misma época, se introdujo el carro de guerra en la mayoría de las sociedades mediterráneas. El surgimiento de una aristocracia siempre remite al mismo proceso: la riqueza heroica. Hasta el momento, las sociedades que poblaban el Mediterráneo eran bastante violentas, ya que tenían que defender su territorio de las comunidades vecinas. El ejercicio de la guerra proporcionaba bastantes recursos, los cuales eran repartidos de manera muy desigual.

Las aristocracias fueron las primeras en entrar en contacto con la cultura orientalizante y también en adoptar sus innovaciones. Esta realidad aparece reflejada en los poemas homéricos, sobre todo en la Ilíada. El rastro de la aristocracia etrusca puede seguirse en sus necrópolis. Conforme vayamos avanzando en el tiempo, la complejidad de este tipo de tumbas irá aumentando.

La necrópolis etrusca mejor conservada es la de Banditaccia, en la ciudad de Caere. Tiene una extensión de unas 400 hectáreas y de ella procede uno de los emblemas de la cultura etrusca: el Sarcófago de los Esposos, que data del siglo VI a.C. Por aquellos entonces, el banquete era el medio preferido por la aristocracia para establecer relaciones sociales. Sin embargo, la aristocracia también introdujo algunos cambios en el modo de establecer las relaciones sociales, algunos de los cuales llegarían hasta el siglo XX. El surgimiento de esta nueva forma de denominación pudo estar en la necesidad de la transmisión hereditaria de bienes.

El Paso de la Aldea a la Ciudad

En el Mediterráneo, se dieron muchísimos procesos de colonización. Mediante ellos, una ciudad creaba otras. Las expediciones indígenas recorrieron un camino bastante complejo, que fue desde las aldeas hasta las ciudades del Hierro I. Los historiadores griegos denominaron este proceso como "sinecismo": la unión de todos los oikos.

La fusión y la expansión del oikos conformaron los dos elementos que motivaron el paso de la aldea a la ciudad. Este fenómeno puede ser también observado arqueológicamente. En cambio, si varias ciudades se fusionaban, el número de necrópolis aumentaba considerablemente.

En un principio, las aristocracias solían encontrarse aisladas en el territorio, concentrando en torno a sí diversas funciones. Entre las ciudades etruscas, destacaremos las de Veyes, Caere, Tarquinia, Volterra y Perugia.

Transformaciones y Legado Etrusco

Todas ellas sufrieron importantísimas transformaciones tras su fundación. Esta primera fase debe tenerse en cuenta por su trascendencia posterior, ya que durante ella surgieron algunos de los símbolos que después acabaría adoptando Roma, como las fasces, la sella y la bulla. Sin embargo, entre los siglos V y IV a.C., la mayoría de estas ciudades establecieron regímenes de corte republicano. Entre los diferentes órganos legislativos, encontramos una Asamblea, un Senado y varias magistraturas. El paso de regímenes monárquicos a regímenes republicanos generó bastantes transformaciones sociales. Se pasó de una sociedad aristocrática, de la que dependía una población bastante numerosa, a una sociedad esclavista.

En cuanto a su economía, se van a producir importantísimos cambios. Asimismo, el mundo etrusco generó profundas transformaciones en el paisaje. Finalmente, los etruscos serán anexionados por Roma.

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