Entes, Sócrates y Sofistas: Pilares del Pensamiento Griego
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Entes: La Esencia de lo que Es
Entes: es todo lo que es. Ejemplos: pizarrón, justicia, amistad, silla, montaña, ángel, la raíz cuadrada de 1 o un absurdo. Es todo aquello que puede decirse que "es". Lo que hace que los entes sean se llama ser. La disciplina que estudia los entes es la ontología o metafísica.
Principios Ontológicos
a) Principio de identidad: "Todo ente es idéntico a sí mismo". Ejemplo: 2+2=4 es idéntico a 2+2.
b) Principio de contradicción: "Ningún ente puede ser "P" y "no P" al mismo tiempo".
c) Principio de tercero excluido: "Todo ente tiene que ser necesariamente "P" o "no P".
d) Principio de razón suficiente: "Todo tiene su razón o fundamento".
La Diversidad de los Entes
- Sensibles: se captan mediante los sentidos.
- Físicos: ocupan un lugar en el espacio.
- Psíquicos: no ocupan un lugar en el espacio, son temporales y causales.
- Ideales: entes matemáticos (cuerpos geométricos), relaciones (igualdad), intemporales.
- Valores: (belleza, igualdad, justicia, etc.), jerarquía, polaridad, valen.
Filosofía según Aristóteles: Es un saber que se ocupa del ente en tanto ente y de las propiedades que como tal le son propias.
Sócrates: Vida y Legado
Sócrates nació en Atenas en el 470 a.C. y murió en el 399 a.C. Vivió en la época más espléndida de la antigua Grecia, el siglo de Pericles, en honor al célebre político que convirtió a Atenas en centro de un gran imperio e impulsó su extraordinaria cultura. En ese siglo, había presenciado la derrota del inmenso poderío persa por obra de los minúsculos estados griegos (Maratón, Termópilas, Platea). Sócrates tenía poco más de 20 años y pudo ser testigo presencial del proceso de expansión política de Atenas al término de las guerras médicas.
Todas las edificaciones y obras de arte que embellecieron a Atenas en la época de Pericles, las Largas Murallas que unían la ciudad con el puerto de Fidias y el Partenón, las estatuas de Fidias, los frescos de Polignoto, fueron comenzadas y terminadas ante sus ojos. Intervino en el sitio de Potidea, sublevada contra Atenas, y en las batallas de Delio y Anfípolis, ocasiones en las que dio muestras de gran valentía y fortaleza. También fue testigo de la decadencia de Atenas y del paso de la supremacía griega a manos de los espartanos. En el 431 se había iniciado la guerra del Peloponeso, que había de acabar con la derrota de Atenas en el 404 y el establecimiento de un gobierno oligárquico filo-espartano, el régimen de los Treinta Tiranos. Su derrocamiento, por obra de Trasíbulo en el 403, permitió la restauración de la democracia. Las diversas contingencias sociales y políticas de la época pueden sintetizarse diciendo que, en primer lugar, y gracias a Pericles, se produce el ascenso de todos los ciudadanos al poder, es decir, un régimen democrático. Debe recordarse que se trataba de una democracia directa, donde eran los propios ciudadanos quienes intervenían en la cosa pública (asamblea del pueblo).
La Condena de Sócrates
La condena de Sócrates queda como uno de los más grandes misterios de la antigüedad. La imputación que se le dirigió en 399 a.C. era de "impiedad pública respecto a los dioses y corrupción de la juventud". El jurado estaba compuesto por mil quinientos ciudadanos. Sócrates era pobre, iba vestido como un andrajoso y nadie podría reprocharle la menor deslealtad al Estado democrático. Al contrario, había sido un buen soldado en Anfípolis, en Elios y en Potidea. Para él, el ciudadano ejemplar era el que obedecía una orden de la autoridad. Es de creer que difícilmente se habría llegado a la condena si el mismo Sócrates no hubiese puesto lo suyo para provocarla. Dijo que siempre había respetado formalmente a los dioses y se lanzó a la más orgullosa apología de sí mismo, proclamándose investido por los dioses de la misión de revelar la verdad. Con una altanería desairó a público, jueces y jurados. Fue encerrado en la cárcel, donde se permitió que sus discípulos le visitaran. Llegado el momento, bebió la cicuta, se tendió en el lecho, se cubrió con una sábana y debajo de esta esperó la muerte. Bajo su aparente modestia se ocultaban un orgullo y una ambición inmensas y, sobre todo, una profunda fe en la validez de lo que había enseñado y que, por aquella aceptación de la muerte, alcanzaba una importancia profética. Apenas el cadáver había caído en la fosa, Atenas se rebelaba contra quien había provocado la condena.
Sofistas: Maestros de la Retórica
Sofistas: En la antigua Grecia hubo un grupo de intelectuales llamados sofistas (los sabios de profesión), quienes lograron tener una gran influencia en la juventud griega, ya que poseían gran dote de retórica y dialéctica. Muy por el contrario de los filósofos, su finalidad intelectual no era la búsqueda de la verdad, sino lograr un alto prestigio en sus discípulos y oyentes, obtener jerarquía política, social y monetaria.