Desarrollo Socioemocional en la Infancia: Etapas y Estrategias
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Estrategias para Favorecer el Desarrollo
Tener en cuenta las características individuales de niños/as, sus necesidades y sentimientos. Favorecer que adquieran una imagen positiva y equilibrada de sí mismos desarrollando una autoestima adecuada, procurando que se respeten y valoren a sí mismos para poder hacerlo con los demás. Crear un clima en el aula acogedor y afectuoso que favorezca el establecimiento de vínculos positivos y la confianza y seguridad que les ofrezca oportunidades para explorar su entorno e interaccionar con sus iguales y adultos.
Utilizar las rutinas diarias así como cualquier actividad para favorecer interacciones sociales positivas y el desarrollo de habilidades sociales. Fomentar la adquisición de autonomía y responsabilidad individual y grupal en la programación de actividades y en el cuidado y organización del aula y los materiales. Desarrollar actividades que favorezcan la interacción social de niños/as en diferentes contextos fuera del aula.
Desarrollar propuestas metodológicas que incluyan actividades cooperativas en las que tengan que compartir, intercambiar y participar, evitando rivalidades y la creación de grupos cerrados, fomentando identidades y personalidades abiertas y flexibles. Intervenir y ayudar a resolver situaciones de conflicto de forma adecuada mediante diálogo y negociación.
Actividades para fomentar:
- Asamblea
- Dinámicas de grupo
- Actividades para conocer a las familias
- Actividades interculturales
- Actividades para conocer el contexto sociocultural
- Actividades lúdicas
- Cuentos, títeres y marionetas
Características a Tener en Cuenta para Trabajar las Habilidades Sociales
Se adquieren en procesos de aprendizaje: observación, imitación, ensayo e instrucción. Incluyen conductas adecuadas y comunicación verbal y no verbal. Están influidas por pensamientos y sentimientos. Están influidas por las características del entorno, costumbres, normas, edad, posición; afectan a la conducta social. Refuerzan vínculos afectivos con el entorno social e implican reciprocidad social y emocional.
Tipos de Habilidades Sociales:
- Habilidades sociales básicas: saludos, presentaciones, iniciar una conversación, hacer preguntas, dar las gracias, hacer elogios, etc.
- Habilidades sociales avanzadas: pedir favores, disculparse, colaborar, convencer a los demás.
- Habilidades asociadas a sentimientos: identificar emociones propias y de los demás, expresar afecto, etc.
- Habilidades alternativas a la agresión: compartir, ayudar a los demás, pedir permiso, defender sus derechos, etc.
- Habilidades asociadas al estrés: relajarse, asumir errores, aceptar consecuencias, etc.
Definiciones
- Apego: Capacidad de establecer vínculos afectivos con otras personas mediante la comunicación verbal y no verbal.
- Autoestima: Valoración que lleva a cabo la persona de su autoconcepto, percepción de sí misma, de su valía, influida por la valoración que hacen los demás.
- Asertividad: Capacidad de expresar nuestros sentimientos y opiniones defendiendo nuestros derechos, respetando los derechos de los demás sin herir sus sentimientos.
- Empatía: Capacidad de ponerse en el lugar del otro y entender su punto de vista. Se basa en la confianza, el respeto y el aprecio.
- Cooperación: Capacidad de trabajar en equipo para conseguir un objetivo común.
- Autocontrol: Capacidad de identificar y controlar nuestras emociones, pensamientos y comportamientos.
- Resolución de conflictos: Capacidad de resolver situaciones conflictivas de forma pacífica y positiva.
Objetivos de Desarrollo
- Definir la conducta objetivo que queremos enseñar.
- Proporcionar información y favorecer la reflexión sobre la habilidad o conducta que se debe trabajar.
- Hacer un modelado de conductas adecuadas, mostrando al niño/a un ejemplo de conducta adecuada y el refuerzo social que obtiene.
- Practicar la habilidad social aprendida hasta interiorizarla.
- Moldear conductas complejas: se divide la conducta objetivo en varias acciones más reforzando positivamente sus progresos.
- Hacer un refuerzo positivo, retroalimentación: el educador recompensa al niño/a con algo agradable cuando ejecute la conducta deseada; pueden utilizar recompensas materiales, sociales, muestras de cariño…
Reducir Conductas Sociales Inadecuadas
- Reducción de Estímulos Discriminativos: cuando el padre vaya a recoger al niño/a, con el fin de reducir los estímulos que le llevan a tener una conducta inadecuada, primero saluda y le dedica atención y después habla con el educador.
- Extinción: El educador identifica el reforzador de la conducta que se desea eliminar y se suprime para que desaparezca (no prestarle atención cuando grite). Reforzando positivamente conductas adecuadas: se le atiende cuando no grite.
- Tiempo fuera: Tras pedir al niño/a que cese su conducta, se le aparta y se le lleva al rincón aburrido durante un tiempo breve. Si deja de gritar, se le muestra atención.
- Coste de respuesta: Si el niño/a muestra esa conducta y grita, perderá algún refuerzo (por ejemplo, no jugar con su juguete preferido).
- Instrucción verbal: Cuando aparezca la conducta inadecuada, debe dejarse claro cuál es la conducta deseada; esta debe reforzarse positivamente.
- El castigo: Debe evitarse su utilización por las consecuencias negativas que conlleva; se aplicará una consecuencia desagradable como respuesta a la conducta de gritar.
El Aprendizaje Incidental
El aprendizaje incidental es el que se produce de forma no intencionada; tiene lugar en las diferentes situaciones cotidianas y contextos en los que la persona interacciona a lo largo de su vida. Los niños/as adquieren conocimientos y destrezas por medio de situaciones y experiencias que tienen lugar en interacción con su entorno.
Características:
- Siempre está conectado a una actividad o experiencia, aparentemente sin relación.
- Es un aprendizaje no planificado intencionalmente y carente de objetivos específicos, ocurre al margen del contexto del aprendizaje reglado.
- Se adquiere por observación e interacción con el entorno en las actividades de la vida diaria.
Características:
- Fomenta la participación activa y el disfrute en la adquisición de conocimientos y habilidades.
- Promueve la interacción y experiencias en un entorno más flexible y lúdico.
- Estimula el interés y la motivación del niño/a en el proceso de aprendizaje.
- Favorece la reflexión y comprensión del entorno.
Podemos decir que la educación incidental complementa el proceso de enseñanza-aprendizaje intencional y reglado, por lo que es necesario integrar ambos en la intervención educativa.
Etapas del Desarrollo Socioemocional
0-3 meses:
El bebé establece interacciones diádicas con sus padres y educadores o educadoras, sobre todo a través de la comunicación no verbal (sonrisas, miradas, caricias, sonidos guturales, etc.), demostrando preferencia por adultos más cercanos. También hacia los 3 meses aparece la sonrisa social, consecuencia de las interacciones sociales establecidas con adultos.
3-6 meses:
El bebé comienza a diferenciarse de los demás, adquiere progresivamente control sobre su cuerpo y a ser consciente de su entorno. Es capaz de distinguir entre personas conocidas y desconocidas; prefiere personas conocidas, pero no rechaza a extraños. Empieza a interactuar, responde a sonidos humanos, busca a quien habla. A partir de los 3 meses se inicia en el bebé la capacidad de responder a estímulos siguiendo un patrón similar al de las conversaciones adultas; estas interacciones se llaman protoconversaciones.
6-12 meses:
Sienten preferencia por personas conocidas y muestran rechazo a personas extrañas. Suele llamar la atención de los adultos de forma intencional, observando la reacción de estos ante sus conductas. Imitan y responden activamente a sonidos, gestos y estímulos de los adultos. Muestran interés por otros niños y niñas, buscando interacciones con ellos.
12-24 meses:
Las interacciones con los adultos pasan de ser diádicas a ser triádicas; pueden incluir un tercero. Muestran sentimientos intensos a sus cuidadores más cercanos y afecto por otros familiares. Empiezan a surgir nuevas emociones, como temor, celos, vergüenza, orgullo. Se reconocen a sí mismos en espejos o fotos, y saben su nombre. Muestran interés por descubrir y explorar su entorno. Sobre los 18 meses comienzan a aprender y a imitar a otros niños y niñas, adaptando su comportamiento.
24-36 meses:
Comienza el desarrollo del lenguaje y el pensamiento que da lugar a las aptitudes y conductas sociales. Los niños y las niñas tienen la capacidad de asumir diferentes papeles, desarrollar ideas y elegir sobre lo que quieren o les gusta. En esta etapa comienza a desarrollar la empatía y a comprender sentimientos de los adultos y de sus iguales.
3-6 años:
A partir de los 3 años avanzan en el desarrollo del lenguaje, habilidades y conductas sociales. Comienzan a desempeñar un papel más activo en las relaciones que establecen con adultos y compañeras/os, buscando ser reconocidos socialmente. Son capaces de compartir, esperar su turno, resolver pequeños conflictos cotidianos con sus iguales. El descubrimiento de su “yo” les proporciona independencia de los adultos, quieren hacer las cosas por sí mismos y tomar sus decisiones; oponerse y las rabietas son habituales.