El Conflicto Espiritual: Satanás, la Humanidad y la Redención en Cristo

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En las sagradas escrituras, se establece lo que está prohibido en lo espiritual.

SATANÁS Y LOS DEMONIOS
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Satanás y los Demonios

La Biblia dice que existe un verdadero personaje espiritual llamado Satanás. Añade que él es la serpiente de antes y que anda suelto para engañar al mundo: “Y fue lanzado fuera el gran dragón, la serpiente antigua, que se llama diablo y Satanás, el cual engaña al mundo entero; fue arrojado a la tierra, y sus ángeles fueron arrojados con él”, (Apoc. 12:9)

Satanás se llamaba Lucifer, el ángel más hermoso creado por Dios para servir en las mismas Cortes del cielo. Sin embargo, buscó exaltación para sí en vez de glorificar a Dios (Isaías 14:12-15). Lucifer, era un querubín que se rebeló. El hecho de haber sido creado indica la limitación de su poder. Él no es todopoderoso, ni está al mismo nivel del Trino Dios.

El querubín creado por Dios era sello mismo de la perfección. Lleno de sabiduría y hermosura.

A raíz de la rebelión y juicio de Lucifer, se produce en él un proceso degenerativo, cuya duración desconocemos. Seguramente se habrá tratado de un periodo muy largo de tinieblas y oscuridad, para permitir que aquel ser que era el sello de la perfección se corrompiera hasta convertirse en hoy día Satanás, cuyos símbolos son el dragón, y la serpiente antigua. También, cabe mencionar, que cuando hablamos de demonios o espíritus malignos, nos referimos a ángeles caídos, seres que Dios creó con una naturaleza finita y alguna vez sirvieron en las mismas cortes del cielo. Pero, debido a su rebeldía fueron expulsados del cielo, junto con el diablo.

Satanás y la Caída del Hombre

La Humanidad

Adán y Eva, según las creencias judía, cristiana y musulmana fueron los primeros seres humanos (hombre y mujer) que poblaron la Tierra. Fueron hechos por el Dios Jehová o Yahweh Elohim (Alá en el islamismo) en el sexto día de la creación. Según la Biblia y el Corán, Adán fue creado primero, y Dios, al verlo solo, decidió que necesitaba una compañera que fue creada partiendo de una costilla del varón.

Génesis 1:27: Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra.

Dios puso a Adán y Eva en el Jardín del Edén (Génesis 2:15), el paraíso, y para probar su fidelidad y obediencia les dio el mandato de comer de todos los árboles del huerto, excepto uno, llamado árbol de la ciencia del bien y del mal.

El hombre fue creado para dominar y/o gobernar la tierra y todo el producto de la creación Divina. Además, recibieron el mandamiento de fructificar y multiplicarse.

Porque escrito está: “Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios los creó; varón y hembra los creó. Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra”, (Génesis 1:27-28).

La superioridad humana sobre los animales y el resto de lo creado es demostrable (Salmo 8:6-8). El hombre, tal como lo indica la Biblia y se demuestra en la historia, es un ser destinado a ejercer dominio. Sin embargo, “ser a imagen” de Dios no se limita a la obligación de ejercer autoridad sobre lo creado. Sino también, debe manifestarse en el fruto del Espíritu Santo, amalgamado en nuestro carácter y forma de vida.

Por “imagen y semejanza” con Dios entendemos que nuestros padres, Adán y Eva, fueron creados perfectos en su ser, en su naturaleza, en sus conocimientos (Colosenses 3:10), y en justicia y santidad (Efesios 4:24)

Al ver al primer hombre en Edén en su perfección, y ver al hombre de hoy en cualquier parte del mundo, tenemos que reconocer que algo trágico pasó. Hay un abismo entre esto y el ideal y el potencial que debería ser cada individuo actual. Hoy somos una caricatura de esa imagen que poseyó Adán. Nos damos cuenta que retenemos virtudes que a veces nos hacen parecer dioses. A la vez, una ligera mirada a un periódico nos revela que, en más maneras de las que quisiéramos admitir, actuamos más como diablos que como Dios.

La pregunta consecuente es: ¿Qué nos pasó?

Somos creados a la misma imagen del Creador, con todo el potencial que esto representa. Sin embargo, no lo hemos sabido aprovechar. Es así que el mensaje de la Biblia nos llega como cura a un enfermo. Primero, nos explica quiénes somos y cómo llegamos a ser. Segundo, nos contesta esa gran interrogante acerca de qué nos pasó. Más importante aún, no nos deja en un callejón sin salida, más bien Dios nos presenta el maravilloso remedio para nuestra dolencia.

Adán y Eva tenían la capacidad de poder comunicarse inteligente y directamente con el omnisciente Dios (Génesis 2:16, 17; 3:8-10). La mujer, también es mostrada con la capacidad de hablar y razonar (Génesis 3:1-6). Por esa razón, Dios pudo culparlos plenamente por desobedecerlo, al comer de la fruta prohibida, puesto, que eran conscientes y sabían lo que hacían. Este primer “pecado” se llama “la caída” y resultó en muerte, y separación de Dios.

La rebeldía que manifestaron Adán y Eva contra el Señor en el Edén, permitió que Satanás tuviera acceso a nosotros. Dios le ha permitido temporalmente ejercer una influencia parcial y tener cierto control aquí, en la tierra por el hecho, de que el mismo hombre le entregó el derecho legítimo que tenían de gobernarla. Porque escrito está: “Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios los creó; varón y hembra los creó. Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra”; (Gen 1:27-28).

PARTICIPACIÓN DEL HOMBRE EN EL CONFLICTO
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Participación del Hombre en el Conflicto

Cuando le entregaron a Satanás el lugar del Señorío que Dios le había concedido a la humanidad. El diablo llegó a ser el príncipe de este mundo, príncipe de la potestad del aire y dios de este siglo. (San Juan 14:30; Efesios 2:2; 2 Corintios 4:4)

El Sistema Mundo

La palabra “cosmos” que se traduce en la Biblia como “mundo” nos habla de sistema u orden social, un conjunto complejo de “órdenes y estructuras” que sostienen la vida de la sociedad.

En el momento en que el diablo accede al sitio de autoridad sobre el hombre y la creación, el mundo contaminado y corrupto se convierte en su vehículo de expresión. Un sistema diseñado para mantener a la humanidad en la esclavitud, intolerancia e injusticias sociales. (Efesios 2:2; San Juan 12:31). La Biblia nos enseña que desde entonces, el “mundo” sirve a los propósitos del diablo, destrucción y perversión. Escrito está: “Sabemos que somos de Dios, y el mundo entero está bajo el maligno”, (1 Juan 5:19)

En conclusión, Dios desde el primer momento de la creación y existencia de la humanidad nos creó para bendecirnos, y darnos poder sobre las cosas aquí en la tierra, y en los cielos. Pero, tenemos que reconocer que gobernamos mal lo que Dios puso en nuestras manos, que fue el planeta tierra. Al caer en tentación, implicó, entregar aquello que era nuestro. Fue un gran error del hombre. Así, que no nos quejemos ni preguntemos ¿Por qué suceden tantas atrocidades en el mundo? ¿Por qué hay tanta injusticia, y desigualdad social? ¿Por qué tantas guerras y víctimas de la corrupción? ¿Por qué hay tanta pobreza mundial?

La Salvación del Hombre

Mediante la obra redentora de Cristo, tenemos la oportunidad no solo de salvar nuestras almas de toda condenación eterna, sino también, de reclamar lo que por derecho legal nos corresponde. Esa es una verdad, que puede chocar con las creencias de algunos creyentes que a causa de su incredulidad e ignorancia limitan el poder majestuoso de Dios sobre sus vidas.

A través, de Jesucristo tenemos poder y autoridad para gobernar nuestra vida con excelencia, recuperar todo aquello que perdimos hace siglos, y derrotar toda fuerza oscura de las tinieblas.

La Palabra lo confirma: “Anulando el acta de los decretos que había en contra nosotros, que nos era contraria, quitándola de en medio y clavándola en la cruz. Y despojando a los principados y a las potestades, los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz”, (Colosenses 2:14-15).

Como si fuera poco, Jesús le dice a la iglesia: “He aquí os doy potestad de hollar serpiente y escorpiones, y sobre toda fuerza del enemigo y nada os dañará”, (San Lucas 10:19)

Todo se basa en la FE

La victoria y la redención, se obtienen, desde el primer momento que creemos que hay un salvador, que se llama Jesucristo, el Mesías, el Hijo del Dios viviente. Las Escrituras Bíblicas, afirman: “Que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación”, (Romanos 10:9-10)

La fe de creer en lo que hizo Jesús como Rey de Reyes y Señor de Señores sobre toda autoridad espiritual es lo que nos permite disfrutar del triunfo que obtuvo al derrotar a Satanás con su muerte en la cruz y su resurrección. A fin, que seamos personas que vivan de acuerdo a la voluntad divina. Quiere decir, si el mundo está en crisis, los que están libres en Jesucristo no tienen por qué vivir o padecer eso en sus vidas. Porque escrito está: “Porque todo lo que es nacido de Dios vence al mundo; y esta es la victoria que ha vencido al mundo, nuestra fe. ¿Quién es el que vence al mundo, sino el que cree que Jesús es el Hijo de Dios?”, (1 Juan 5:4-5). “Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó”, (Romanos 8:37)

En Cristo Jesús, y a través de su Santo Espíritu tenemos poder para cambiar cualquier situación negativa, cualquier derrota en victoria; cualquier situación mala en algo bueno.

También, disfrutar todas las bendiciones que nos pertenecen por ser parte de la familia de Dios. Por lo tanto, el cristianismo no es una religión débil como la tildan algunos, ya que todo aquel que tome las cosas de Dios con convicción va a obtener libertad plena.

La Imagen Perdida

La triste realidad de un mundo que se está asfixiando en injusticia, guerra, crimen, drogas, crueldad, miseria, contaminación, avaricia y maldad en general demanda que el ser humano sea cambiado. La pregunta es ¿Cómo?

En su estado actual, el hombre no da la medida de su potencial. Algo tiene que ocurrir, algo especial tiene que suceder en él para que tal cambio se produzca.

Sabemos que la idea de un nuevo hombre no se originó con Carlos Marx; es tan antigua como Jesús. Fue Él quien habló de un nuevo nacimiento, de que por el poder del Espíritu de Dios una persona podía cambiar para convertirse en alguien mejor y más evolucionado.

Como se dijo anteriormente, los seres humanos, además, de ser criaturas con la facultad de razonar, y tener autonomía para decidir. También, fuimos creados a imagen y semejanza de Dios. Pero, el pecado y la desobediencia del hombre causaron no solo la muerte de este mismo, sino la pérdida de santidad y poder divino. Sin embargo, la imagen perdida se recobra por el acto de regeneración y la obra santificadora del Espíritu Santo. El pecador, al venir a Cristo Jesús, recupera la imagen de excelencia y santidad perdida en la caída de Adán y Eva.

La guía, ayuda y unción del Espíritu se hace esencial para adquirir PODER DIVINO, y la trasformación del ser interior. Quiere decir, que los dones del Espíritu Santo son para poder. Mientras, que el fruto del Espíritu es para forjar un carácter santo en la vida de los reyes y sacerdotes de Dios.

Dios es un ser omnisciente que es amor, verdad, sabiduría, es justicia, templanza, poder. Por lo tanto, si enriquecemos nuestra alma con su presencia vamos a crecer conforme a la imagen del gran “YO SOY”.

En realidad, ese es el verdadero estado que todo hombre debería tener, ya que a partir de esta ley es que el ser humano fue creado.

Ser una persona transformada por Dios, implica, tomar la decisión de crecer conforme a su imagen y semejanza. Esto no tiene nada que ver con religión, ni filosofías espirituales. Sino es un estado, que hace parte de la nueva naturaleza. Porque escrito está: “No se mientan los unos a los otros, puesto que se han librado de su vieja naturaleza y de las cosas que antes hacían, y se han revestido de la nueva naturaleza: la del nuevo hombre, que se va renovando a imagen de Dios, su creador, para llegar a conocerlo plenamente, (Colosenses 3:9-10) “En cuanto a la pasada manera de vivir, desháganse ustedes de su vieja naturaleza que está corrompida, engañada por sus malos deseos. Ustedes deben renovarse en su mente y en su espíritu, y revestirse de la nueva naturaleza, creada según la voluntad de Dios (imagen de Dios) y que se muestra en la vida recta y pura, basada en la verdad”, (Efesios 4:22-25)

No somos dioses, somos seres que Dios hizo a su imagen. En la medida que tenemos una relación con Jehová, crecemos al punto que nuestro ser interior se regenera, y somos libres de todo yugo de maldiciones, pobreza y pecado.

TRIUNFO EN EL MUNDO ESPIRITUAL
El poder de la cruz en Cristo Jesús
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Triunfo en el Mundo Espiritual: El Poder de la Cruz en Cristo Jesús

Jesucristo murió en la cruz del calvario y resucitó de entre los muertos, ganando la victoria sobre toda fuerza oscura de las tinieblas, o poderes espirituales de maldad.

Escrito está: “y mediante el cual creéis en Dios, quién le resucitó de los muertos y le ha dado gloria, para que vuestras fe y esperanza sean en Dios”, (1 Pedro 1:21). “Anulando el acta de los decretos que había contra nosotros, que nos era contraria, quitándola de en medio y clavándola en la cruz, y despojando a los principados y a las potestades, los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz”, (Colosenses 2:14-15)

El triunfo que obtuvo Cristo a través de su muerte y resurrección, es la victoria de todo aquel que cree en Jesucristo como su salvador, y reconoce que el poder divino que levantó de la muerte a Jesús es aquel que nos puede dar el triunfo sobre cualquier enemigo oculto, físico, o espiritual; El triunfo sobre cualquier dificultad, o problema; El triunfo sobre cualquier maldición, o ciclo negativo de fracasos continuos.

Vencer, mediante, la muerte y resurrección de Cristo Jesús, implica, ser libre de toda cautividad mental, espiritual y material.

Hay que tener en cuenta, que estamos bajo la gracia, y es por la misericordia de Dios que somos parte del reino de los cielos. Las Escrituras bíblicas, lo confirman: “Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe”, (Efesios 2:8)…“Pues todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús”, (Gálatas 3:26).

Dios, a través de Jesús quiere enseñarnos que no es por martirizarnos el cuerpo, que obtenemos redención, es por tener fe en Dios. Cuando, creemos que a través de la cruz de Cristo, ya somos libres de la condenación eterna, y bajo su gracia divina somos hijos de Dios ya hay victoria en los cielos, porque un alma más se ha convertido al reino de los cielos.

Vamos a alcanzar todas las riquezas del reino de los cielos, y la salvación eterna, por tener fe en Cristo. Pero, sobre todas las cosas aceptarlo como nuestro señor y salvador. “que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación”, (Romanos 10:9-10)… “Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hijos de Dios; los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios”, ( San Juan 1:12-13) … “Pues la Escritura dice: Todo aquel que en él creyere, no será avergonzado Porque no hay diferencia entre judío y griego, pues el mismo que es Señor de todos, es rico para con todos los que le invocan; porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo”, (Romanos 10:11-13).

En la historia, antiguamente la cruz era símbolo de maldición. Quiere decir, que si Cristo murió por nosotros, y resucitó de entre los muertos para sujetar a Satanás, y toda fuerza oscura del mal... nosotros, no tenemos por qué vivir una vida enclaustrada en la aflicción, y la esclavitud. Dios, quiere traer a las vidas de sus hijos paz, amor y sobre todas las cosas libertad.

La LIBERTAD plena en Cristo, rompe cadenas de esclavitud que por años han invadido nuestras almas de dolor, y tristeza.

El poder divino que trajo victoria a Jesús sobre Satanás, y toda potestad, y huésped espiritual de maldad, es el mismo poder que Dios utiliza para transformar, restaurar y traer bendición a nuestras vidas. Porque escrito está: “Y el Dios de paz aplastará en breve a Satanás bajo vuestros pies. La gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con vosotros”, (Romanos 16:20).

La Cruz

Su origen se refiere al método de ejecución de Jesucristo, el que para los cristianos es un árbol de salvación. Algunas interpretaciones místicas interpretan que la porción vertical representa la divinidad de Jesús y la horizontal su humanidad.

Las palabras «cruz» y «crucifijo» (‘fijado a la cruz’, una cruz con la imagen de Cristo en ella) provienen de las derivaciones del verbo latino cruciare, que significa ‘torturar’.

Debemos apropiarnos, del poder de la cruz, y del triunfo de Jesucristo al morir y resucitar de entre los muertos ganando la victoria sobre la muerte, y las maldiciones. Porque escrito está: “Y Dios, que levantó al Señor, también a nosotros nos levantará con su poder”, (1 Corintios 6:14).

Historia del uso de la cruz como símbolo.

La cruz cristiana es el símbolo religioso más popular en la cristiandad. Su forma varía entre diferentes comunidades cristianas. En la Iglesia católica es una línea vertical atravesada en su parte superior por una línea horizontal (cruz latina) ( ) En la Iglesia Ortodoxa predomina la cruz de ocho brazos ( )

En la cristiandad la cruz representa la victoria de Cristo sobre la muerte y el pecado, ya que según sus creencias gracias a la cruz Él venció a la muerte en sí misma y rescató a la humanidad de la condenación eterna.

Si se estudia teológicamente la historia y el simbolismo que maneja la cruz, hay hechos que comprueban que antiguamente la cruz era símbolo de maldición.

Como hijos de Dios, debemos entender que no es la cruz en sí la fuente de nuestra victoria, sino cuando Jesucristo murió en la cruz, y resucitó de entre los muertos inmediatamente hubo triunfo sobre la muerte, la condenación del alma y toda clase maldición.

Con la muerte de Jesús en la cruz, se ANULA toda maldición sobre nuestras vidas. Quiere decir, ¡SE CANCELAN!

Al morir Jesús en la cruz estamos declarando que el poder oscuro de toda maldición se cancela sobre nuestras vidas, y somos libres por el poder divino de Dios Padre, Hijo, y Espíritu Santo... Por el poder de la resurrección.

Ninguna maldición tiene que atarnos ni esclavizarnos, porque, como hijos de Dios, somos libres; En Cristo Jesús, hay redención, vida eterna y triunfo sobre cualquier tempestad o ciclo negativo.

En Cristo somos libres, y más que vencedores para vencer y cancelar toda maldición que quiera atar nuestra vida a la muerte eterna, a la pobreza, a la infelicidad; Somos libres, para andar en victoria. Las Escrituras Bíblicas, lo confirman: “Así que, si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres”, (San Juan 8:36). “y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres”, (San Juan 8:32).

La verdad, es Cristo; El maestro Jesús trajo una perspectiva mental diferente a los dogmas religiosas que dominaban el mundo antiguo.

“Jesús le dijo: Yo soy el camino, la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí”, (San Juan 14:6).

El maestro, nos enseñó que solo a través del amor y de tener un encuentro personal con Dios, es que el hombre alcanza altos niveles de crecimiento espiritual.

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