Caravaggio: Revelación y Realismo en la Capilla Contarelli
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Caravaggio y la Capilla Contarelli: Un Encuentro entre lo Divino y lo Humano
La obra más polémica de esta capilla fue San Mateo y el ángel, que Caravaggio se vio obligado a repetir. Se encargó para el altar, y se realizó en tres meses. La primera versión fue rechazada, y después adquirida por Vincenzo Giustiniani. En 1815, los descendientes de Giustiniani la vendieron al Kaiser-Museum de Berlín, y en la II Guerra Mundial fue destruido. En esa primera versión, el santo muestra los pies al espectador, y ni siquiera están limpios, lo que fue tomado aún peor. Su expresión de sorpresa deja claro que era una persona iletrada, que no puede creer lo que ven sus ojos. Esto viene a decirnos que incluso el hombre más sencillo y humilde es capaz de comprender gracias a la revelación y la inspiración divina. Esta humildad no estaba bien vista para la representación de las imágenes sagradas, aunque sí para los devotos. Así que se rechazó porque representaba al santo con el aspecto de un campesino, y casi parecía analfabeto.
El centro de atención en el cuadro es el encuentro de las manos de ambos. El ángel guía la mano de Mateo, lo que se consideró indecoroso, ya que es una manera de decir que Mateo tenía que ser aleccionado.
La segunda versión fue pintada probablemente entre septiembre de 1602 y febrero de 1603. Esta versión es completamente distinta de la primera: ambos, el santo y el ángel, se sitúan por encima del plano, el taburete donde se apoya San Mateo parece caer. Éste ya no es un campesino, sino un anciano al que los años han conferido sabiduría. El ángel baja y parece hablar o discutir con él, aparece de modo espectacular, siguiendo la tradición medieval.
La Vocación de San Mateo: Luz y Composición
La Vocación de San Mateo: presenta siete personajes, que han de organizarse coherentemente y en profundidad en un espacio arquitectónico que ya no puede ser eludido por el pintor en una suerte de fondo neutro perdido en la oscuridad. Sin embargo, Caravaggio no renunció en absoluto a sus recursos plásticos, y de nuevo la luz es la que da estructura y fija la composición del lienzo.
Así, tras la figura de Cristo que acaba de penetrar en la taberna brilla un potente foco de luz. La luz ha entrado en las tinieblas con Cristo y rasga el espacio diagonalmente para ir a buscar a la sorprendida figura de Mateo, que se echa para atrás y se señala a sí mismo dudando que sea a él a quien busca. El rayo de luz reproduce el gesto de Cristo, alargando de manera magistral su alcance y simbolismo. Un compañero de Mateo, vestido como un caballero fanfarrón de la Roma que conocía tan bien Caravaggio, se obstina en no ver la llamada y cuenta con afán las monedas que acaban de recaudar.
Se ha ejecutado en torno a dos planos paralelos: el superior, ocupado sólo por una ventana, y el inferior, en el que se representa el momento preciso en el que Cristo apuntando a san Mateo lo llama al apostolado.
El santo está sentado frente a una tabla con un grupo de personas, vestidas como los contemporáneos de Caravaggio, como en una escena de taberna. El hecho de que vistan como en la época del pintor, y sean pinturas realistas, sin ninguna idealización, transmite la percepción del artista de la actualidad de la escena.