El Arte de la Oratoria Romana: Evolución, Figuras Clave y Legado

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La oratoria es el instrumento que utilizaba las dotes de persuasión para influir en la opinión pública durante la lucha política. Los romanos comenzaron muy pronto a prestarle atención como género literario. La oratoria tenía influencia de la retórica griega, que llegó a Roma en el s. II. La retórica se dirigía esencialmente a la estructuración del discurso político, estructurado en 4 partes: el exordium (introducción al tema para llamar la atención del público), la narratio (breve exposición del asunto), la argumentatio y la perioritatio (conclusión). Existían 3 géneros de oratoria: el judicial, el deliberativo y el demostrativo, y tres clases de estilos destinados a convencer, agradar y a impresionar.

La Oratoria Pre-Ciceroniana

La oratoria anterior al s. II a.C. es casi desconocida. En ella destaca Apio Claudio el Ciego. Entre los siglos III-II a.C. vivieron los primeros oradores que pertenecieron al género de la laudatio fúnebre, donde destacan autores como Quinto Fabio Máximo. En el siglo II la oratoria romana se consolidó definitivamente bajo la influencia de la retórica. En este momento destacaron autores como Catón, que criticaba los malos hábitos y se preocupaba más por el contenido que por la forma; Escipión y su círculo, que promovían una moral de raíz filosófica con discursos mejor elaborados; y los hermanos Tiberio y Cayo Graco, que utilizaban la oratoria para cambiar el gobierno a favor de los intereses del pueblo llano. Entre los siglos I y II destacaron Marco Antonio, que era capaz de conmover y emocionar, y Licinio Craso, que se preocupaba por la elaboración del discurso.

La Oratoria Ciceroniana

La crisis política y social provocó el fin de la República. Por otro lado, el progreso de la poesía y la retórica se basaba en unas reglas. En este periodo se distinguen 3 escuelas: la asiática, que predominaba la forma; la ática, que predominaba el contenido; y la rodia, en la que había un equilibrio entre ambas. De estas escuelas surgieron distinguidos oradores, como Cicerón o Julio César.

Cicerón: fue el gran defensor de la República y enemigo de César. Su obra consiste en el desarrollo de su actividad política y su actividad intelectual dividida en tres campos: la epistolografía, la filosofía y la oratoria. El estilo de Cicerón, basado en el equilibrio y la simetría, le convirtió en el mejor orador latino de todos los tiempos.

Los discursos de Cicerón se pueden clasificar en judiciales, como Pro Milone; jurídico-políticos, como In Verrem; y políticos, como Catilinarias.

Cicerón es el creador de una obra sobre oratoria, compuesta por tres obras:

  • Brutus: donde cuenta la historia de la oratoria.
  • De Oratore: donde define al orador ideal afirmando que debe tener una amplia cultura, disposición natural y conocimiento de las técnicas del discurso. Esto abarca 5 puntos fundamentales en la obra: inventio, dispositio, elocutio, memoria y actio.
  • Orator: donde expone diversos estudios de la oratoria.

La Oratoria Post-Ciceroniana

En la época imperial se produjo una decadencia de la oratoria al asumir los emperadores el poder total, ya que se acabaron las rivalidades políticas y las campañas electorales. Así pues, la oratoria se retiró del Foro al interior de las escuelas de retórica.

En este periodo podemos destacar a autores como Séneca, que nos cuenta en su obra Controversiae et Suasoriae el traslado de la oratoria a las escuelas; Quintiliano, que se preocupa por la técnica de la oratoria y la formación de nuevos oradores en su obra Institutio Oratoria; y Tácito, que se preocupa también de la decadencia de la oratoria en su obra Dialogus de oratoribus.

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